Durante poco más de dos minutos, el día se convertirá en noche. El Sol desaparecerá por completo detrás de la Luna y solo quedará visible su corona, un fenómeno que solo puede apreciarse durante un eclipse solar total y que miles de personas esperan observar el próximo 12 de agosto.
El evento será uno de los espectáculos astronómicos más importantes del año y también una oportunidad única para la ciencia. Mientras millones de aficionados preparan sus telescopios y cámaras, la NASA desplegará una misión especial para analizar cómo la repentina oscuridad modifica distintos sectores de la atmósfera.

Aunque el eclipse no será visible desde Argentina ni desde el resto de Sudamérica, podrá seguirse en vivo a través de las transmisiones oficiales de la agencia espacial estadounidense.
Dónde podrá verse
La franja de totalidad recorrerá exclusivamente el hemisferio norte y atravesará Groenlandia, Islandia, España, una pequeña parte de Portugal y el norte de Rusia.
En los puntos ubicados dentro de esa trayectoria, la Luna ocultará completamente al Sol durante 138 segundos, es decir, dos minutos y 18 segundos. Durante ese breve lapso será posible observar la corona solar, el halo luminoso que normalmente permanece oculto por el intenso brillo del Sol.

El eclipse comenzará sobre el mar de Bering y finalizará en el océano Atlántico. Su punto máximo se producirá cerca de Islandia, mientras que en España podrá observarse durante el atardecer, una condición que promete imágenes poco habituales.
Además, será el primer eclipse solar total visible desde gran parte de la península ibérica en más de un siglo.
La misión especial de la NASA
Además del espectáculo visual, el eclipse será aprovechado para realizar investigaciones científicas. La NASA desplegará 86 globos estratosféricos entre Islandia y España para estudiar cómo la ausencia temporal de luz solar modifica la atmósfera terrestre.
Los equipos medirán cambios en la temperatura, la humedad, la concentración de ozono y el comportamiento de la denominada capa límite, la región más baja de la atmósfera y la que está en contacto directo con la superficie terrestre.
Además, algunos globos estarán equipados con cámaras de 360 grados para registrar desde el aire el recorrido de la sombra de la Luna mientras avanza sobre la Tierra.
Los investigadores también buscarán comprobar cómo reacciona la atmósfera en un eclipse que ocurrirá durante el verano europeo, un escenario diferente al de las observaciones realizadas en fenómenos anteriores.
