Unos 400 feroces y entrenados mercenarios rusos se infiltraron en Kiev con la misión de asesinar al presidente ucraniano Volodimir Zelensky para lograr derrocar a su gobierno y colocar uno que sea controlado por Moscú.
Así lo asegura un artículo publicado por el diario The Times. Serían parte del temible grupo comando Wagner, encabezado por el oligarca ruso Yevgeny Prigozhin, muy cercano a Vladimir Putin.
“Más de 400 mercenarios rusos están operando en Kiev, con órdenes del Kremlin, de asesinar al presidente Volodimir Zelenski y su gobierno y preparar el terreno para que Moscú tome el control”, informó este lunes el prestigioso diario británico.
Los agentes infiltrados, la mayoría antiguos miembros de las fuerzas especiales rusas, están esperando la orden del Kremlin para atacar. Se les ha prometido fuertes bonificaciones por asesinatos en los próximos días y un salvoconducto para salir de Ucrania antes del final de la semana.
Su lista de 23 objetivos incluye también a todo el gabinete de Zelensky, al alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, y a su hermano Wladimir, ambos ex campeones de boxeo que se han convertido en figuras icónicas en la primera línea de defensa de la capital ucraniana.
Incluso los mercenarios se jactan de saber exactamente dónde están el presidente y sus otros objetivos en Kiev. Aparentemente pueden rastrearlos a través de sus teléfonos móviles.
La información sobre su misión llegó al gobierno ucraniano el sábado por la mañana. Horas después, Kiev declaró un toque de queda “duro” de 36 horas, para buscar a los “saboteadores rusos” en las calles de la capital. Advirtió a los civiles que ellos podían serían vistos como agentes del Kremlin y corrían el riesgo de ser “liquidados” si salían, según informó el diario Clarín.
Diversas fuentes indicaron que en enero habían llegado a Ucrania entre 2.000 y 4.000 mercenarios. Algunos fueron enviados a Donetsk y Lugansk, en el este del país. Otros 400 entraron desde Bielorrusia y se dirigieron a la capital.
Aunque las empresas de mercenarios como el Grupo Wagner son técnicamente ilegales según la Constitución rusa, se han convertido en los últimos años en una herramienta vital con la que Moscú expande su influencia en el mundo al tiempo que defiende sus intereses. Actualmente, hay presencia de mercenarios rusos en al menos 30 países de cuatro continente.
