La inseguridad es un tema que preocupa a miles de personas en Mendoza. No importa si se vive en zonas metropolitanas o en áreas rurales, todos nos enfrentamos a la posibilidad de ser víctimas de algún tipo de delito. Con el paso de los años, ha quedado demostrado que nadie está exento de sufrir en carne propia lo peor. Menos en Argentina.
Ante este panorama, el objetivo se ha transformado en trabajar la inseguridad de manera integral y coordinada. Muchas veces los resultados son los esperados, pero otras veces no. Nunca se puede estar tranquilo en un área tan sensible. Y lo que parece presentarse resuelto se puede desmoronar ante la aparición de un nuevo hecho.
La resolución del caso del comerciante asesinado en el lubricentro de Guaymallén les dio un respiro a los detectives que conviven diariamente con estos casos. La detención de los cinco sospechosos se dio a un trabajo en conjunto que se desarrolló durante semanas. Diversas áreas investigativas se enfocaron en atrapar a la banda que contaba con un datero para robar una importante cantidad de dinero. Es por ahí donde hay que dar una respuesta social pero tiene que ser para todos los hechos en general, más allá de tratarse un caso conmocionante. Para lograr estos objetivos, se tienen que desarrollar múltiples procesos de recolección y análisis de datos, utilizando herramientas informáticas de diversa índole. Sirve para profundizar un sistema de incorporación de pruebas y estudio de la información delictiva. No es una tarea sencilla, pero los resultados no se pueden demorar más.
Trabajo en prevención y análisis de datos demostraron que una organización puede ser desbaratada en pocos días.
Es un paso valioso pero que necesita no relajarse, porque siempre faltará algo para crecer: las cifras de hechos de inseguridad demuestran que están lejos de ser las que generan tranquilidad.
