El paro, por legítimo que sea el reclamo, parece no hacer efecto en el Gobierno nacional. Lejos de eso, la respuesta del Ejecutivo es redoblar la apuesta para ir en detrimento de la clase media, porque, a esta altura, y con la inflación sin control, el Impuesto a las Ganancias comenzó a afectar no sólo a aquellos que tienen salarios emparentados con la riqueza, sino también al trabajador medio. La respuesta frente al reclamo sindical fue relacionar todo con el clima electoral que se vive. De ese modo, se cierran todos los caminos para negociar, lograr empatía y comprender cuáles son las posturas en pugna. Y si no hay diálogo, no hay salida.