Los organismos de control de la Justicia federal dieron una señal importante contra la impunidad.
La decisión del Consejo de la Magistratura, ente que tiene la misión de controlar la conducta de los magistrados del fuero federal, dispuso la destitución de Walter Bento.
No es sencillo, ni de un día para otro, avanzar en un proceso semejante.
Se requiere de pruebas, fundamentalmente, y de que haya cierta correlación con las partes interesadas que se sientan en ese ámbito de decisiones relevantes.
La mayoría adoptada en el Jury de Enjuiciamiento respalda, a su vez, la investigación penal cuyo debate oral se da en los Tribunales Federales de Mendoza.
La resolución de este órgano, entonces, es un mensaje hacia el Poder Judicial.
Los jueces no sólo deben responder por sus fallos, sino también por la vida que llevan en su fuero personal.
Un magistrado que tiene como función investigar y arbitrar sobre los delitos económicos más importantes, no puede exhibir una vida de lujos extravagantes. Hay una cuestión central en los argumentos: en cada funcionario de la Justicia se deposita la confianza pública.
Si este se desvía de su tarea, entonces, se corrompe lo que un ciudadano, ya como víctima, ya como investigado, busca: el servicio de una Justicia equilibrada.
