De pronto, todo el país hablando de un espía. No importa el ámbito, no importa el nivel social ni el económico. Todos comenzaron a pronunciar el nombre y el apellido del agente de inteligencia que, a fuerza de historias que probablemente nunca se puedan comprobar, se convirtió en la persona más buscada y más temida de Argentina.

Se trata de eso, de un espía; de alguien acostumbrado a manejarse en secreto, como la mayoría de los arreglos políticos que han perjudicado al país, sin distinciones partidarias. Y, casi como una metáfora, Antonio Jaime Stiuso (de él se trata) ha sido operativo y funcional a todos los que pasaron por la Casa Rosada, desde 1972 hasta hoy.