Un mes intenso de campaña, de escuchar algunas propuestas, ciertamente descabelladas en ciertos casos, como si los mendocinos no se hubieran tragado ya suficientes sapos. Un proselitismo con zancadillas y fuertes denuncias, más que nada, mediáticas. Ahora empezó la veda y será, hasta el domingo, un tiempo en el que se pensará el voto en aquellos casos en los cuales no hay decisión. Es la recta final que tenemos, como ciudadanos, para elegir al próximo gobernador o intendente; de compensar lo que los dirigentes en sus respectivos cargos hicieron bien y mal. Saber si ha sido suficiente o si nos han vendido humo durante cuatro años. Sí, en definitiva, han mejorado nuestra calidad de vida o la han empeorado. Por otro lado, en estos dos días que restan para sufragar, no es menor pedirles a los partidos una cosa más: que todo transcurra con tranquilidad, que haya cordialidad entre las fuerzas, que prime la racionalidad. Todo lo que han hecho en este tiempo se verá en las urnas.
Qué provincia queremos para los próximos años
