Un gobierno que se va y otro que llega. En el medio, las provincias y la pérdida de recursos. Mendoza puede ser una de las jurisdicciones más perjudicadas en el reparto de fondos coparticipables por decisiones políticas, y la solución no parece estar cerca cuando el año ya está en sus últimos meses.
El impacto que generó el cambio en el Impuesto a las Ganancias y la devolución del IVA, medidas electoralistas del candidato del oficialismo, Sergio Massa, complicaron las cuentas de la provincia. Básicamente, dejará de recibir aproximadamente 45.000 millones de pesos. Las consecuencias siempre las pagan los mismos, los trabajadores.
Pero también está en esa burbuja el próximo gobierno local, que deberá hacer malabares para potenciar el ahorro que había conseguido. No sólo podría recibir ese golpe: está la decisión de Javier Milei de avanzar en la eliminación total de las transferencias no automáticas, en medio de un severo plan de ajuste previsto para el 2024.
Es cierto que el gasto público y la emisión tienen que parar. Pero las provincias son la pata clave de cualquier Gobierno nacional que comenzará a dar sus primeros pasos el próximo 10 de diciembre. Hay que buscar aliados y no cruces con los gobernadores. Por todo esto, lo más importante es no frenar las relaciones, fomentar el diálogo, para no cortar estos recursos, necesarios también para enfrentar un futuro incierto. Resolver los problemas económicos forma parte del objetivo a alcanzar, pero golpear a las provincias no parece ser el camino.
