No hay mayor política de turismo hoy en día –tanto para el país como para la provincia– que el tipo de cambio a favor de los visitantes extranjeros. Con esta ventaja, Mendoza recibe de manera constante a todos aquellos que quieren ver la nieve.
El problema es que a este turista hay más de una cuestión que garantizarle. Por empezar, una buena infraestructura de servicios en la zona cordillerana, algo que deja mucho que desear, ya que, solamente para ir al baño, en muchos casos hay que pagar una consumición. Ni hablar de la señal de internet, algo que es básico en la prestación de cualquier destino que se considere visitable y recomendable.
Y a todo esto se agrega la cartelería.
El Gobierno ha reconocido que, luego del accidente de una turista en la zona de Vallecitos, no hay cartelería que indique que en determinado lugar se pueden practicar los deportes invernales ni exigencias de seguridad que eviten un accidente. Es un tema a repensar en las áreas, que no puede quedar a demanda de los interesados. Nadie vuelve de vacaciones donde no le fue bien y menos aún si se lastimó, cuando podría haberse prevenido.
