La dura espera de los enfermos celíacos en Mendoza para acceder a productos comestibles más económicos no deja de ser preocupante.

Los anuncios parecen quedar en la nada y estos mendocinos deben hacer malabares para cumplir con sus necesidades alimenticias sin afectar su delicado estado de salud. No es posible que sigan dilatándose los tiempos para que estas personas reciban los beneficios. No sólo deben enfrentar el problema físico que los aqueja, sino que el dolor les llega hasta el bolsillo.

Es menester de las autoridades acordar con los comercios y darles a los ciudadanos una respuesta inmediata y justa, sin más dilaciones.