No es la primera vez que se plantea la discusión sobre los problemas que implican la existencia de un mercado de juego plagado de casinos, especialmente, en momentos de complicaciones financieras, donde una gran cantidad de gente apela a ese recurso con la ilusión de generar dinero fácilmente.
Sin embargo, está claro que existe un límite muy fino para la posibilidad de caer en la ludopatía, una patología que crece en nuestra provincia y que está empezando a dar señales de alerta sobre sus consecuencias. Hay que saber que es una enfermedad, que provoca situaciones delictivas y que el Estado no puede desentenderse.
