A pesar del peligro potencial que representan algunas razas de perros, cualquier intento de hacer una denuncia por esta amenaza será en vano. No obstante los hechos graves, como el ataque que sufrieron unos niños en Guaymallén, no suele haber respuesta por parte de las autoridades.
Llamar de manera preventiva al 911 se convertirá en un trámite estéril, ya que los efectivos nunca llegarán a supervisar la situación. En las oficinas fiscales son especialistas para deshechar este tipo de presentaciones y derivarlas directamente a las comisarías; y de allí, nuevamente, a la sede judicial, hasta lograr que el denunciante se dé por vencido. Por último, los municipios tampoco actuarán. La única solución es rezar para que un perro de estos no ataque. Antes de que eso ocurra, nadie hará nada para evitarlo.
