Con el calor empieza la temporada y muchas residencias comienzan a llenar las piletas. En otros casos, hay improvisados bañistas en lugares donde hay que tener cuidado y no alejarse mucho de la orilla, como el dique Potrerillos, que cuenta con salvavidas que previenen a aquellos que se alejan imprudentemente en las aguas frías.
Sin embargo, en Mendoza hay lugares que no corren esa suerte y no tienen control de nada. Se trata de los canales de riego. Por supuesto, no son aptos para el baño, por el contrario, la fuerza que eventualmente pueda llevar el caudal los hace muy peligrosos.
Incluso, donde pareciera que hay una pileta tranquila, no hay nada seguro. Los accidentes, cuando se han registrado, han sido fatales.
Por ello, hay que comenzar a prevenir con alguna campaña. Además, las familias deben hacerse cargo del cuidado de los menores.
Un pequeño descuido puede hacer que un momento de diversión se convierta en tragedia. Evitemos eso.
