Los funcionarios deben ser responsables de sus actos y de sus dichos. No se puede sugerir en un momento que existen bolsones de tortura en las comisarías mendocinas y, pocas horas después, asegurar que la Policía de Mendoza es una fuerza completamente subordinada a las prácticas democráticas.

Una contradicción tan grande merece, al menos, una explicación que vaya más allá de la poca experiencia que puede tener una persona a la hora de enfrentar a los medios de comunicación.

Está claro que una de las dos versiones es errónea, y es necesario saber cuál fue y cuáles fueron los argumentos que llevaron a un funcionario a hacer semejante afirmación.