Si un argentino tuviera que explicarle a un extranjero, recién llegado al país, la cantidad de tipos de cambio que existen, se volvería loco. No hay otra forma de graficar a quien no conoce la realidad y el devenir del peso como moneda nacional, cada vez con menos peso (si se permite la redundancia) en el bolsillo a la hora de enfrentar las góndolas. La situación con el cambio a la moneda extranjera es caótica y distorsiona, incluso, hasta al empresario o emprendedor que tiene que exportar o importar. Hay valores tan diferentes que cualquier maña prácticamente está habilitada para no perder, primero, con la diferencia de cifras con el blue y, segundo, con la inflación. El Ministerio de Economía se apresta a dar, una vez más, un anuncio durante la semana destinado al dólar. Buscará, por un lado, unificar esta diversidad de denominaciones y, por el otro, engrosar las reservas del Banco Central. Casi cuatro años atrás, la promesa del entonces candidato Alberto Fernández era volver a encender la economía. Hoy, el desafío para la próxima gestión es mayor. Primero tiene que ordenarla, además del dólar y los precios.

Todo esto tendrá un costo social. Lo difícil, también, será que los candidatos expongan con franqueza cuál será el esfuerzo de la ciudadanía.