Más allá del cuestionamiento que se le puede hacer al Impuesto a las Ganancias, es importante analizar el comportamiento que el Poder Judicial tiene en este tema. Lejos de garantizar la igualdad de derechos y deberes, los jueces han decidido convertirse en un casta superior desde este punto de vista. Gozan de un privilegio que no tiene ningún otro ciudadano, y, lejos de trabajar para igualar esa situación, se mantienen ajenos.

En más de una ocasión han declarado que las obligaciones impositivas deberían ser iguales para todos, pero no son más que  afirmaciones vacías de contenido. Es, precisamente, la Justicia la que decide no cumplir con lo que ordena la Constitución nacional en su artículo 16: “Todos sus habitantes son iguales ante la ley”. Para los magistrados, esto es letra muerta.