Matías Roby sorprendió porque, por primera vez, alguien se sale del libreto estipulado en el mundillo de la política. Las críticas, las acusaciones siempre tienen un límite, incluso, durante las campañas más duras. 

Hacía rato que Roby quería demostrar precisamente eso, que su origen no era político y que, por lo tanto, no tendría ningún filtro a la hora de avanzar en su objetivo, que es ser candidato a gobernador. Su reacción también escondió una intensa pelea entre quienes hasta hace unos días eran grandes amigos, como él y Francisco Pérez. Y fue la primera lección que la política le dio a Roby: en este ambiente no existen las amistades.