Argentina vive desde hace un mes una crisis inaudita de combustible que obstaculiza la logística del comercio interno, entre otros tantos servicios que se han visto impactados por la falta de gasoil. Y si algo le faltaba era una protesta de camioneros, con piquetes en la ruta. ¿Se entiende? Cuando hay problemas para trasladar alimentos, la mejor solución es… cortar una vía de tránsito para los que todavía pueden movilizarse. Esta medida de fuerza llevó a la muerte de un trabajador que quiso sortear esa protesta y desató una carrera por frenarlo de cualquier modo, lo que derivó en una tragedia.

Son días hartamente difíciles para comprender cómo funciona el país. Episodios como este nos muestran la agonía en la que se vive el día a día y que la ley termina siendo impuesta por ciudadanos comunes movilizados por la bronca. No es el Lejano Oeste, pero allí donde se producen estos estallidos de violencia se marca un vacío en el que ya deberían intervenir las instituciones.

Sin embargo, la policía y la Justicia –que tendrían que actuar porque se produce la obstrucción normal del tránsito– recién tomaron parte cuando el camión ya estaba volcado y el conductor había fallecido. Finalmente, atravesar este territorio del absurdo que es Argentina termina costando la vida.