Fue un día histórico. La noticia trascendió ideologías políticas. Fue una de esas situaciones en las que todos sonrieron e imaginaron el encuentro. Pura emoción. Estela había encontrado a su nieto. Se hacía justicia con una mujer que nunca dejó de luchar, y que en esa búsqueda incansable se convirtió en un ejemplo, en una suerte de guía, lejos del discurso de barricada, sin violencia, sin agresiones. Afortunadamente, el pasado siempre nos perseguirá. De eso se trata el trabajo hecho por Estela de Carlotto durante casi cuatro décadas.
De no parar nunca, de vivir con la incertidumbre de saber que podía estar allí, cerca, de buscar ese rostro familiar, de saber que, en algún momento, la historia se cerrará. Lo de ayer fue un broche de oro para la historia argentina.
