Es cierto que tanto el Gobierno provincial como el nacional están dejando flancos para ser criticados con dureza. Estos tienen que ver más que nada con problemas serios de gestión y las recurrentes denuncias y sospechas por casos de corrupción.
Sin embargo, a veces también es necesario hacer hincapié en las actitudes poco responsables del sector privado. Uno de los ejemplos tiene que ver con el precio liberado de las garrafas. Desde que se anunció el nuevo método de subsidio, el costo subió de manera descontrolada y dejó sin ninguna protección a aquellos que, si bien no son pobres y no necesitan el subsidio, viven en lugares donde aún no hay red de gas natural y lo precisan como un bien de primera necesidad.
