La Provincia tomó una fuerte definición respecto del pase sanitario y delegó en las empresas privadas y los municipios que organizarán eventos masivos el control de los individuos que ingresen a los predios. La decisión del Gobierno deja librado, de alguna manera, en terceros, esta herramienta cuando los contagios se han disparado con cifras inusuales en el país y en un momento de circulación amplia debido a las vacaciones.
De esta manera, la pelota está nuevamente en el campo de la responsabilidad individual y el tiempo dirá si la decisión política fue acertada. Hay una apuesta de los gobiernos para no cerrar la economía. Acompañan los datos oficiales, que dan cuenta de que las internaciones y muertes son menores que en otros picos de contagios y también que hay disponibilidad de vacunas. Pero, a la vez, en distintos escenarios se observa un colapso: aglomeraciones de personas para realizar trámites como la revisión técnica obligatoria o filas para testearse, aun sin síntomas, y para tener la seguridad de ya haber recibido la tercera dosis.
Es cierto que hay un relajo y que, de alguna manera, estas cifras sean efecto posfiestas. Por eso se apela al compromiso tanto individual como colectivo para no generar situaciones de riesgo. Y esto va para cualquier ámbito: el público, el privado, el social. Hoy la batalla es por mantener la economía, recuperar las fuentes de trabajo y avanzar con la inmunización.
