El partido entre los New York Rangers y los Philapdelphia Flyers por la National Hockey League dejó un tremendo mano a mano entre dos jugadores rivales, que los árbitros consintieron sin inmiscuirse hasta un minuto después.

La pelea a puro puño limpio se dio entre Matt Rempe, de los Rangers, y  Nicolas Deslauriers, de los Flyers, tiraron los palos a los tres minutos de empezar el partido.

Fue un minuto a puro golpe y contragolpe en la cara, ante la atenta mirada de los espectadores, de sus compañeros de ambos equipos y de los árbitros.

Los jueces recién los separaron cuando pasó un minuto y los jugadores cayeron a la pista, entre trompadas y forcejeos. Fue una demostración de resistencia y coraje que los espectadores aplaudieron y que demostró, aunque parezca increíble para quien no es fanático de este deporte, el respeto mutuo entre ambos contendientes. De hecho, están en algún punto permitidas para que no escale la violencia durante el partido.

En general, las peleas si están penalizadas en el hockey sobre hielo, con la salida del jugador por unos cinco minutos. Pero para enfrentarse, primero los jugadores deben tirar sus palos, porque se pueden transformar en armas, y los guantes de cuero. Es una pelea a puño limpio.

Para arrancar, los jugadores incluso acuerdan verbalmente la pelea, pero evitan hacerlo cuando el otro está herido o no quiere enfrentarse. No pueden dañar a otros jugadores ni a los árbitros. Recién los árbitros detienen la piñadera cuando uno de los rivales se impone claramente sobre el otro.