Godoy Cruz visitó el domingo a River Plate y el Millonario fue un malísimo anfitrión. No sólo que le dio una verdadera paliza, sino que lo dejó mal parado para lo que viene. Por eso, el Tomba tiene que olvidar rápidamente lo que pasó en el Monumental. La cita fracasó. Pero de ella habrá que aprender y mucho. Porque el que tenía todas las de ganar era el equipo de Omar Asad pero dejó pasar la chance, una vez más. En el encuentro con el equipo de Matías Almeyda, el Expreso tuvo la chance de lucirse, de mostrar su mejor cara. Pero en las mejores citas es donde nada le sale. Como aquel que se pone nervioso ante las más lindas, el Tomba falla en las paradas clave.
La derrota dejó evidenciado que en esas citas “bisagra”, cuando tiene que sacarse la pilcha de revelación y ponerse la de candidato, acude despeinado, desconcentrado, sin el libreto ganador. Y encima, son de esos encuentros que te bajan el ánimo para la próxima salida. Por esto, la derrota debe borrarse de la memoria urgentemente. Pero se debe aprender de ella. El primer interrogante es el esquema, y por ende los nombres, cuando se sale de Mendoza. Asad tendrá que analizar si jugar de local y de visitante de la misma manera es negocio. Por ahora no lo ha sido. Los números lo confirman.
Además, la de este domingo fue una mala tarde de varios. Sobre todo de los que no pueden estar ausentes porque el equipo los siente. David Ramírez, Gonzalo Castellani y Alexis Castro, entre otros. Y, por supuesto, de quien debe acudir cuando los diez restantes están mal, Nelson Ibáñez. Hay derrotas y derrotas. Esta no fue una más. No se pierde 5 a 0 todos los días y menos ante un rival que, a pesar del 4 a 0 a Arsenal, se ha desacostumbrado a golear. Serán 15 días de trabajo de cara al choque con San Lorenzo, en el Malvinas Argentinas. Por antecedentes, conservar los once para este encuentro no sería mala idea. En Mendoza manda el Tomba. Ahora, de visitante, ¿seguirá de la misma forma?
