A España le preocupa su selección, y después de cinco años de hegemonía en el mundo del fútbol, eso es toda una novedad.
El empate 1-1 del viernes ante Finlandia fue una bofetada en la cara del campeón mundial y europeo, un equipo que se ha ganado un lugar entre las grandes selecciones de la historia.
“Relajación”, “exceso de confianza” o incluso “soberbia” fueron algunos de los adjetivos con los que la prensa local intentó explicar un resbalón que puede complicar más de lo esperado la presencia en Brasil 2014 del defensor del título.
La pregunta que debe responder el equipo el martes en París, ante la amenazante Francia, es si la bofetada recibida el viernes del último clasificado del grupo, en Gijón, ante un campo lleno de fans españoles, sirve para espabilar o para aturdir aún más.
El planteamiento de Finlandia no soprendió a nadie, con diez hombres defendiendo a veces, incluso, en su propia área. España ha resuelto problemas similares en muchas ocasiones y todo parecía indicar que lo haría una vez más cuando Sergio Ramos anotó el 1-0 de cabeza poco después del descanso.
Pero al igual que pasó en octubre en Madrid ante Francia, en el anterior duelo clasificatorio, el conjunto español especuló demasiado con su ventaja y su superioridad. Entonces, los franceses empataron en el último suspiro, el viernes los finlandeses lo hicieron a 12 minutos del final.
El enfado en el vestuario local era mayúsculo, según confesó el delantero David Villa. Para el seleccionador, Vicente del Bosque, era sencillamente inexplicable: “No haber ganado este partido es un castigo demasiado grande”.
Los dos puntos perdidos ponen a España en un aprieto, pues el martes no tiene otra opción que ganar en el Stade de France si quiere recuperar el primer puesto del grupo, el único que da acceso directo al Mundial.
Francia lidera la tabla con diez puntos, mientras que España le sigue con ocho. La segunda plaza obliga a jugar un duelo de repesca a ida y vuelta, pero incluso eso podría peligrar, porque en la zona europea hay nueve grupos y el peor segundo queda fuera de los “playoffs”.
“Alerta Roja”, “Peligra el Mundial”, titularon los más alarmistas. Tratándose de la selección española, sin embargo, los avisos parecen demasiado exagerados.
Campeón de los últimos tres grandes campeonatos y líder del ranking FIFA, el conjunto de Del Bosque no sabe jugar de otra manera que al ataque, así que su planteamiento en París no iba a ser distinto con dos puntos más en la clasificación.
“Íbamos a ir a ganar igual”, advirtió Villa tras el partido ante Finlandia. Y si alguien puede ganar hoy en día en cualquier parte, es España. En su mano está disipar la preocupación de sus fans.
Por Ignacio Naya (dpa)
Madrid, 23 mar (dpa) – A España le preocupa su selección, y después de cinco años de hegemonía en el mundo del fútbol, eso es toda una novedad.
El empate 1-1 del viernes ante Finlandia fue una bofetada en la cara del campeón mundial y europeo, un equipo que se ha ganado un lugar entre las grandes selecciones de la historia.
“Relajación”, “exceso de confianza” o incluso “soberbia” fueron algunos de los adjetivos con los que la prensa local intentó explicar un resbalón que puede complicar más de lo esperado la presencia en Brasil 2014 del defensor del título.
La pregunta que debe responder el equipo el martes en París, ante la amenazante Francia, es si la bofetada recibida el viernes del último clasificado del grupo, en Gijón, ante un campo lleno de fans españoles, sirve para espabilar o para aturdir aún más.
El planteamiento de Finlandia no soprendió a nadie, con diez hombres defendiendo a veces, incluso, en su propia área. España ha resuelto problemas similares en muchas ocasiones y todo parecía indicar que lo haría una vez más cuando Sergio Ramos anotó el 1-0 de cabeza poco después del descanso.
Pero al igual que pasó en octubre en Madrid ante Francia, en el anterior duelo clasificatorio, el conjunto español especuló demasiado con su ventaja y su superioridad. Entonces, los franceses empataron en el último suspiro, el viernes los finlandeses lo hicieron a 12 minutos del final.
El enfado en el vestuario local era mayúsculo, según confesó el delantero David Villa. Para el seleccionador, Vicente del Bosque, era sencillamente inexplicable: “No haber ganado este partido es un castigo demasiado grande”.
Los dos puntos perdidos ponen a España en un aprieto, pues el martes no tiene otra opción que ganar en el Stade de France si quiere recuperar el primer puesto del grupo, el único que da acceso directo al Mundial.
Francia lidera la tabla con diez puntos, mientras que España le sigue con ocho. La segunda plaza obliga a jugar un duelo de repesca a ida y vuelta, pero incluso eso podría peligrar, porque en la zona europea hay nueve grupos y el peor segundo queda fuera de los “playoffs”.
“Alerta Roja”, “Peligra el Mundial”, titularon los más alarmistas. Tratándose de la selección española, sin embargo, los avisos parecen demasiado exagerados.
Campeón de los últimos tres grandes campeonatos y líder del ranking FIFA, el conjunto de Del Bosque no sabe jugar de otra manera que al ataque, así que su planteamiento en París no iba a ser distinto con dos puntos más en la clasificación.
“Íbamos a ir a ganar igual”, advirtió Villa tras el partido ante Finlandia. Y si alguien puede ganar hoy en día en cualquier parte, es España. En su mano está disipar la preocupación de sus fans.
