Desde aquellos grandes premios interminables hasta los actuales circuitos, pasando por los famosos y temibles semipermanentes, muchos pilotos mendocinos, algunos por nacimiento otros por adopción, mostraron su chapa y se codearon con los grandes del TC. Guido Maineri, un italiano radicado en San Martín, mostró su estirpe y supo inscribir su nombre con reconocidas figuras de la época. En 1948 se disputó el Gran Premio América del Sur, (la famosa Buenos Aires-Caracas- Buenos Aires) con más de 14.000km de competencia y Maineri finalizó tercero detrás de Juan Gálvez y Daimo Bojanich que fueron primero y segundo, respectivamente.
En aquella competencia brilló otro mendocino, Salvador Ataguile, que, aunque no pudo terminar pues abandonó en la última etapa, se dio el gusto de llegar a Venezuela en el cuarto puesto en la general, detrás de Toscanito Marimón, Eusebio Marcilla y Juancito Gálvez, nada menos. Y, como si fuera poco, cabe recordar a otro piloto local: el alvearense Víctor García.
Fue el primero en arribar a la República Bolivariana en aquella histórica competencia. Del Ñato y don Víctor al Marcelo y el Matías La lista de mendocinos que se florearon se enriquece, entre otros, con el Ñato Gullé, Víctor García, Jorge Ángel Pena, Emilio Boretto, los hermanos Castellani Florentino y el Pichón Julio César, Hugo Gimeno, José Pipo Maimone, Félix Camarda, Emilio Bertolini, Manuel Cubillos y Hugo Desimone.
Todos supieron poner el nombre de Mendoza en boca de los fierreros. Cercanos a estos tiempos encontramos a los hermanos Manzano, José, Alfredo y Juan Carlos, igualando a los Gálvez y los Di Palma, en ese extraño récord de hermanos que corrieron juntos en el TC. Hubo otros que también dijeron presente, como Gabriel Castillo, el sanjuanino Eduardo Copello –radicado en Mendoza– y Marcelo Vicente.
En la actualidad, es Matías Jalaf quien acapara la atención cada domingo. Y un día volvió a Mendoza Párrafo aparte para la gente de la Asociación Volantes del Este que, tras 15 años, logró que retornara la categoría emblema de los argentinos al remodelado autódromo Ciudad de San Martín –ex Jorge Ángel Pena– para convertido en uno de los mejores del país. Sinceras disculpas por los nombres que, seguramente, quedaron en el tintero, como se dice habitualmente. Todos ellos supieron forjar este presente que disfrutamos cada vez que rugen los 6 cilindros.
