Desde que es entrenador de Godoy Cruz, Martín Palermo está atravesado su momento más crítico. El bajo promedio del equipo, el cual heredó de conducciones anteriores, lo pone en el ojo de la tormenta porque en cuatro fechas consiguió apenas 4 puntos.
Por esta razón, la última semana en la bodega no fue la mejor ya que se instaló una cierta preocupación por los resultados obtenidos, sumado a la eliminación de la Copa Argentina. Además hay que tener en cuenta que la historia deportiva del “Titán” está llena de logros positivos y esta situación parece ser un mundo desconocido para él. Pero es totalmente consciente de lo que atraviesa.
“Me tengo que hacer de esto también, y no solamente de los buenos resultados. Tengo que estar preparado para afrontar una situación negativa”, aseguró. Y posteriormente continuó con la idea, “debo transmitirle a los jugadores cosas positivas y no demostrar que me caigo porque no es bueno eso”.
La relación del cuerpo técnico con los dirigentes parece ser buena. De hecho ambas partes siempre declaran que es así. Pero algunas cuestiones pueden haber molestado a Palermo y compañía, aunque de su parte consta que no existe enojo para con los popes.
La semana pasada ocurrió un particular episodio. El defensor Jorge Curbelo se dobló el tobillo entrenando en el Feliciano Gambarte, lo que casi lo deja fuera del partido contra Rosario Central. El estado del campo de juego no es el adecuado. El ex goleador de Boca dijo que “esas cosas no pueden pasar en un nivel de Primera y en un plantel profesional”.
Para agregar y demostrar que la relación es buena con la dirigencia soltó que “sabemos que está muy avanzado lo del predio de Coquimbito. Eso sería muy importante para el club, porque también podrían estar las inferiores. Nosotros (cuerpo técnico) vamos aportando ideas a la dirigencia. Cuando achiquemos esas cosas se van a ir facilitando otras tantas”.
Para cerrar, respondió entre risas la pregunta sobre cómo cree que será recibido en el estadio de Gimnasia y Esgrima, club archirrival de Estudiantes del cual es hincha.
Para cerrar, respondió entre risas la pregunta sobre cómo cree que será recibido en el estadio de Gimnasia y Esgrima, club archirrival de Estudiantes del cual es hincha. Y el rencor de los hinchas “triperos” viene desde el año 1997 cuando se besó unos botines “rojiblancos” jugando para Boca en cancha de Gimnasia.
“Seguramente algún insulto voy a recibir. Sobre todo por ese recordado gol en el que me besé los botines. Ellos saben que estoy muy identifecado con Estudiantes, siempre es lindo ganarle”, concluyó.
