Le costó horrores, pero lo consiguió. Estaba hundido, casi sentenciado. Perdía y jugaba mal. Pasaron 12 partidos consecutivos en el arranque del 2017 en los que no pudo ganar. Pero se despertó y consiguió 5 victorias en los últimos 6 partidos.

Era eso, o nada. Continuar con la serie de resultados negativos lo iba a condenar hasta incluso varias jornadas antes del cierre del torneo. Pero aquel encuentro ante Gimnasia de Jujuy, en el Bautista Gargantini, el 28 de mayo, marcó el inicio de un mes plagado de alegrías, casi perfecto. 

Después de tanto sufrimiento, la Lepra salió del descenso. El triunfo en Tucumán y la derrota de Juventud Unida de Gualeguaychú ante Argentinos Juniors le permitió al Azul salir de la zona roja.  

Falta, pero el camino parece allanado. ¿Por qué? Porque le ganó a los candidatos, a los que pelean, y ahora todo parece más fácil, aunque los partidos hay que jugarlos y en la B Nacional, todo puede pasar. 

Independiente, en esta racha positiva, venció nada menos que a Nueva Chicago (1 a 0), Argentinos Juniors (2 a 1), Chacarita (3 a 1) y San Martín de Tucumán (2 a 1). Sólo tropezó con Instituto, en Córdoba (1 a 0). Pero se recuperó rápido.

Ahora, la recta final. 

Tras conseguir 15 de 18 puntos, ahora la Lepra se prepara para disputar los últimos 6 encuentros de la temporada. ¿Qué le queda? 6 finales. La primera será ante Crucero del Norte de Misiones, en casa. Después, viajará a San Luis para jugar con Sportivo Estudiantes, luego con Douglas Haig, de local, viajará a Villa Dálmine, se despide del Gargantini ante Atlético Paraná y cierra el certamen en Adrogué ante Brown. 

De los 6 rivales, sólo 2 (Villa Dálmine y Brown) están afuera de la lucha por no perder la categoría. Por esto, quedarse en la B Nacional, ahora solo depende de Independiente.

La resurrección

Tras varias decepciones, los dirigentes de Independiente Rivadavia decidieron pegar un volantazo y cambiar el DT. Consideraron que ya se había cumplido la etapa de Martín Astudillo al frente del equipo y que, por los malos resultados, ya no podía mantenerse en el cargo. 

Llegó Alfredo Berti y las expectativas eran pocas. “No es un DT para este momento”, replicó en el Parque. Y los primeros resultados parecían darle la razón a los más pesimistas: empate de local con Santamarina, derrota por goleada ante Flandria, empate en casa con Juventud Unida de Gualeguaychú y empate con Los Andes. 

Pero después de esa racha, el trabajo de Berti se vio reflejado recién en su quinto partido al frente del equipo. Probó, cambió, le dio la confianza a los chicos del club (Cerrutti y Disanto) y de la mano de estos, hoy disfruta del mejor momento del equipo en el campeonato.

De hecho, el comienzo de la racha positiva coincide con el debut del juvenil Lautaro Disanto, de 18 años, en el equipo titular, en aquel encuentro ante los jujeños. 

La clave. 

Es casi una obligación para Independiente no perder puntos de local. Ganar en casa y rescatar algún punto en cada juego de visitante será la clave para permanecer en la categoría.

Si la Lepra consigue 9 de 9 ante Crucero del Norte, Douglas Haig y Atlético Paraná, tres rivales con muchos problemas, la permanencia será prácticamente un hecho.