Jerónimo Páez.

Jerónimo Páez no es solo un nombre destacado del ciclismo extremo del país, sino también un impulsor de una cultura deportiva que busca consolidarse en Mendoza. A sus 27 años, el nacido en Luján de Cuyo encontró en el downhill, la modalidad del mountain bike que desafía pendientes empinadas y circuitos urbanos a alta velocidad, su “cable a tierra”.

Desde sus comienzos como autodidacta hasta su presente como competidor, creador de contenido y formador de nuevos talentos, Páez representa a una nueva camada de ciclistas que no solo compiten, sino que difunden su deporte.

“El ciclismo en Mendoza creció muchísimo en los últimos años. Se nota en los senderos, en las competencias, y en los chicos que se suman. Pero todavía falta visibilidad, especialmente en el downhill y el enduro”, reflexionó en diálogo con El Sol.

Downhill en Mendoza: una oportunidad para crecer

En un entorno natural privilegiado y que acompaña a la disciplina, Mendoza tiene todo para convertirse en un polo del mountain bike. Sin embargo, Páez insistió en que aún queda mucho por hacer: desde mejorar las pistas y la infraestructura, hasta lograr mayor cobertura en medios y apoyo institucional.

“Tenemos talento y pasión. Lo que falta es difusión, inversión en circuitos y apoyo real. Podríamos estar en otro nivel”, aclaró.

Por eso, uno de sus objetivos es convertir a la provincia en una referencia nacional e internacional del descenso, una tarea que ya comenzó a través de clínicas de técnica, generación de contenido educativo y el desarrollo de un bike park propio.

De los cerros a las redes

Uno de los fenómenos que impulsó su reconocimiento fue la viralización de sus videos en redes sociales, donde desciende por calles urbanas o senderos extremos con una cámara en el casco, mostrando la acción en primera persona.

“Todo empezó como un juego. Me gustaba grabar lo que vivía arriba de la bici. Nunca pensé que tanta gente lo vería, pero creo que el ángulo conecta: sienten que están bajando conmigo”, ejemplificó.

Lo que comenzó como una simple forma de compartir su pasión se transformó en una herramienta clave para motivar a nuevos ciclistas, generando conciencia sobre el deporte y visibilizando una disciplina que hasta hace poco tenía poco espacio en los medios.

La rutina de un profesional

Su preparación no se limita a la bici. De hecho, Jerónimo entrena casi todos los días combinando ejercicios físicos, técnica en montaña y recuperación. Entre sus hábitos se destacan:

  • Lunes: ruta con pasadas explosivas.
  • Martes y jueves: gimnasio.
  • Miércoles: salidas de enduro.
  • Viernes y sábado: mountain bike.
  • Domingo: descanso y recuperación.

Además, incorporó también estiramientos tipo yoga y sesiones de análisis técnico de sus bajadas. Para él, la clave está en el equilibrio: “Me gusta tener estructura, pero también disfrutarlo. No hacerlo mecánico. Si no lo disfrutás, no sirve”.

La experiencia internacional 

Luego de competir y entrenar en el exterior, especialmente en Europa, Páez adoptó una visión más técnica del deporte. Lo que más destacó es el enfoque en el análisis detallado de cada descenso, algo que aplica en sus clínicas de Mendoza.

“Allá cada bajada se trabaja como si fuera una clase: se analiza cada curva, salto o frenada. Ese enfoque lo estoy trayendo a Mendoza para que los chicos progresen con más seguridad y confianza”, detalló.

Esto sumado a que se inspiró en los bike parks europeos, centros de esquí que en verano se transforman en circuitos de descenso, un modelo que busca replicar con el 220 Park, su gran proyecto en desarrollo.

En cuanto a los próximos objetivo y con los pies en la tierra, Jerónimo se planteó en el corto plazo tener la posibilidad de seguir creciendo como deportista y creador de contenido, ya que esto le ayudará a poder fortalecer el “220 Park” como un punto de encuentro para riders mendocinos.

A largo plazo, Paez dejó en claro que su sueño es dejar una huella: “Quiero seguir representando a Argentina en el exterior, competir en los mejores eventos del mundo y que muchos más se animen a vivir del deporte. Que no sea solo un hobby”.

En la actualidad y gracias a su trabajo fuera de las pistas, Jerónimo Páez se convirtió en mucho más que un ciclista extremo: es formador, creador, embajador del downhill argentino y símbolo de una nueva generación.