El nombre Diego Sebastián Estrella no era ajeno a los investigadores judiciales y policiales. Lo venían siguiendo después de que no regresó a la cárcel en abril de este año. Cumplía una condena por robo agravado y lo habían beneficiado con salidas transitorias y el régimen de semilibertad, ya que no le faltaba mucho tiempo para terminar su pena. Durante los tres meses que duró su estadía en la clandestinidad, protagonizó con otros miembros de la banda que integraba, al menos, otros dos hechos delictivos. Dejó sus huellas dactilares en las escenas y así lo identificaron.

Estrella fue capturado el domingo en la madrugada con un cómplice en Brasil y Costanera, después del crimen de una mujer de 28 años sobre la ruta 40, en Jocolí, y volvió a instalarse la crítica, por el caso testigo de Omar Tanga Gómez –vinculado al asalto en la Bolsa de Comercio de Godoy Cruz y el caso Matías Quiroga– de que los internos inicien paulatinamente un mecanismo de integración antes de cumplir su condena. Para los sabuesos policiales, tanto Estrella como el otro capturado, Marcos Lucio Celada (28), eran parte de una banda delictiva que participó en diversos hechos delictivos en los últimos tiempos.

El fiscal especial Daniel Carniello ayer los imputó por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y robo agravado y ordenó su inmediato traslado a la cárcel de Boulogne Sur Mer, en Ciudad. Ambos se abstuvieron de declarar. Tras el homicidio de Nélida Torres, el domingo en la madrugada, los investigadores iniciaron la búsqueda de antecedentes de estos dos sujetos. Por orden cronológico, Celada también era buscado por un intento de asalto en una estación de servicio de calle Rodríguez Peña que terminó con un policía al borde de la muerte, en setiembre del 2011 (ver aparte).

Pesquisas investigaban si Estrella, por esos días, ya tenía salidas transitorias para saber si también participó en ese suceso policial. Celada acababa de salir de la cárcel cuando ocurrió el asalto, ya que en el 2008 fue sentenciado a tres años por un robo agravado. Además, presenta en su “currículum” portación de arma de guerra y violación a Ley de Estupefacientes.

El caso de Estrella es el más complejo y recibió doble imputación de robo, además del crimen. Sumó la de un intento de sustracción de un cajero automático en Urquiza y Elpidio González de Guaymallén, donde una banda armada se tiroteó con policías y no logró su objetivo. Esa causa se inició el 19 de junio de este año y también es instruida por Carniello.

Ese día, seis malvivientes protagonizaron un raid delictivo en Guaymallén: llegaron a la escena en un Honda Civic robado y asaltaron al bombista Matías Silva, a quien le robaron 800 pesos. Después atacaron a Verónica Algañaraz, empleada del minimarket de la estación de servicio, y a Héctor Peralta, guardia privado –le robaron un revólver 32–, y por último quisieron arrancar de cuajo el cajero automático. Se activó la alarma y la policía se presentó rápidamente.

Hubo un tiroteo pero los malvivientes escaparon. La instrucción sostiene que Estrella participó porque dejó una huella en el aparato. En la escena se halló una pistola calibre 9 milímetros que fue sustraída durante un asalto, días antes, en un negocio de Jesús Nazareno, a un uniformado que custodiaba el local y se cree que el grupo delictivo también cometió ese hecho.

Este imputado tiene antecedentes desde el 2002, cuando fue condenado por homicidio simple, ataque cometido luego de mantener una discusión con dos hermanos que se burlaban, entre otras cosas, de su problema en su oreja derecha. Los persiguió a toda velocidad y a uno de ellos lo alcanzó, quitándole la vida con una navaja. Luego de la condena, en la Tercera Cámara del Crimen, su caso llegó a la Suprema Corte porque su abogado entendió que actuó bajo estado de emoción violenta, pero no lo logró y se confirmó la sentencia a 8 años de cárcel.

Después de una vida llena de delitos, ambos volvieron a caer en la delincuencia y fueron detenidos y acusados por el crimen de la mujer de 28 años. Todo comenzó el sábado en la noche, cuando tres sujetos le robaron un VW Voyage a una mujer de 48 años en Maipú. Ya en la madrugada, el vehículo apareció en la ruta 40, en Jocolí, y sus ocupantes dispararon a quienes iban en una Peugeot Partner. Se creyó que se estaba en un caso mafioso pero ayer se cayó esa versión: los sujetos querían el auto de una familia que viajaba hacia Jujuy y, como el conductor no frenó el trayecto, comenzaron disparar, matando así a Nélida Torres frente a sus hijos.