Fue un cierre para el infarto Santa Cruz de la Sierra. En lo que significó el último partido del semestre para Independiente Rivadavia, la Lepra venció de manera agónica a Bolívar por 3-1 y coronó una participación histórica en la fase de grupos de la Copa Conmebol Libertadores.

Con esta victoria, el Azul finalizó en el primer puesto de su zona, secundado por Fluminense, logrando ambos pasajes a los octavos de final del certamen continental.​

De cara a este compromiso, el cuerpo técnico decidió presentar en cancha un mix compuesto por habituales titulares y futbolistas suplentes. En la primera mitad, Independiente comenzó imponiendo condiciones y mostrando un claro predominio sobre el conjunto boliviano.

La apertura del marcador llegó sobre el cierre de la etapa inicial, a los 7 minutos de descuento —en un primer tiempo que estuvo demorado entre 5 y 10 minutos debido a un corte de luz que luego se solucionó sin inconvenientes—.

La jugada del gol nació en los pies de José Florentín, quien habilitó con un gran pase a Matías Fernández; este último, al ver en absoluta soledad a Leonel Bucca, se la cedió para que el volante definiera y pusiera el 1-0 con el que la Lepra se retiró al descanso.

En el complemento, la historia cambió. El Azul inició el período un tanto dormido ante un Bolívar que, urgido por la necesidad de una victoria para meterse en octavos de final —objetivo que finalmente no consiguió—, salió decidido a pararse en campo rival.

Al principio, las intenciones de la visita se toparon con una muy buena actuación del arquero Nicolás Bolcato. Sin embargo, a los 10 minutos de la segunda parte, la insistencia del equipo boliviano dio frutos: un remate de Matheus Robson se desvió en el delantero argentino Martín Cauteruccio, descolocando a Bolcato y metiéndose contra el palo derecho del guardameta local para decretar el 1-1.

A partir de la igualdad, el partido de la Lepra perdió vistosidad y le costó generar juego. Incluso, el árbitro del encuentro le anuló de manera correcta un gol al Azul tras un centro en el que Villalba tocó la pelota con la mano antes de conectar el cabezazo que terminaba en la red.​

Sin embargo, cuando el partido se moría y parecía que el destino era el reparto de puntos, apareció la jerarquía y el desahogo en una ráfaga letal. A los dos minutos de adición del segundo tiempo, Sebastián Villa frotó la lámpara y marcó el 2 a 1.

Inmediatamente después, en la última jugada del encuentro, Diego Crego aprovechó los espacios y decretó el 3 a 1 definitivo.​

Con esta victoria en el bolsillo, Independiente Rivadavia concluyó su competencia oficial en la primera mitad del año en lo más alto de su zona -e invicto- y no volverá a tener actividad formal hasta finales de julio, una vez que concluya la Copa del Mundo.

La atención del pueblo azul se trasladará ahora de forma inmediata al viernes, día en que se realizará el sorteo oficial de la Conmebol para conocer al rival de octavos de final, una serie que se disputará recién en el mes de agosto. Por haber sido primero en el grupo, la Lepra definirá de local en Mendoza.