Protagonistas de la epopeya en Tucumán y actores fundamentales en el Torneo del Interior, Mauricio Chávez y Mariano Rojas visitaron la redacción de El Sol y contaron la intimidad de los nuevos héroes lasherinos. Chávez, bautizado como el Pibe de los Milagros, le dio la clasificación al Globo en el Este ante Rivadavia con un tanto agónico. Esto luego se repitió ante Villa Cubas. El delantero, proveniente de Godoy Cruz, sufrió una pubialgia en la primera fecha ante Andes Talleres y confesó que estuvo a punto de dejar el fútbol.
“Cuando me lesioné de entrada pensé en dejar el fútbol. Pero algo me dijo que tenía que seguir y mi vieja fue un pilar importante en la recuperación”, consideró la Joya lujanina. Luego hizo referencia a la fuerza anímica que le dieron sus dos tantos: “Una vez lo hablé con un compañero y le dije que si no hubiese hecho esos dos goles, no me sentiría parte del ascenso. Pero esos goles me ayudaron y me hicieron sentir que sí lo fui”.
“Hay momentos que se me van a quedar grabados para toda la vida: Cuando hice los goles y cuando terminó el partido en Tucumán, de eso no me olvidó más. Va a quedar siempre en mi corazón”, añadió. El delantero, muy emocionado, aseguró: “La pasión que se vive en Huracán, acá en Mendoza no se ve en ningún club. En Tucumán fue algo muy lindo, toda la gente que fue me emocionó mucho, tenía unas ganas de llorar tremendas”.
Detrás de los milagros de Chávez hubo una familia pendiente, así lo vivieron en el Carbometal: “Esa semana compré todos los diarios. Mi vieja tiene guardados todos los diarios, veía los noticieros todos los días y ella estaba más feliz que yo. Ver a mi vieja emocionada me tocó mucho porque fue la que más me apoyó en mi lesión”. El equipo se concientizó y pudo conseguir su sueño.
“Sabíamos que al que le tocaba jugar tenía que dejar la vida. Porque es Huracán y en Huracán tenés que dejar todo. Esto era así, aparecía un rival y tenían que estar dos de Huracán encima”, comentó. Además, Chávez consideró que el DT fue fundamental en el logro: “Luis (Sperdutti) les dio confianza a varios pibes, que le respondieron muy bien. Cada vez que entraron los más chicos la rompieron. Nos trató a todos por igual”.
Por último, señaló que la idea es seguir en el equipo de calle Olascoaga. “Ahora se me terminó el préstamo y debería volver a Godoy Cruz, pero mi idea es jugar el Argentino B con Huracán. Cuando pasé a Huracán, nunca me imaginé estar a esta altura, buscando renovar con el club. Tengo muchas ganas de quedarme”, señaló.
LA VOZ DEL LEÓN. Mariano Rojas tuvo un torneo inmejorable. El número 5, que jugó en muchos clubes de Mendoza, vivió, sin dudas, el mejor momento de su carrera. “Mi carrera es corta, pero muy sacrificada. Cuando salimos campeones con Huracán se me venían a la mente muchos recuerdos. Yo he vivido debajo de las tribunas de Rivadavia, he hecho dedo durante un año para ir a entrenar con Independiente Rivadavia, he trabajado a la mañana en una carpintería para poder comprar un sandwich. He sufrido mucho”, lanzó el Negro.
De anterior paso en el Globo, Rojas se convirtió en uno de los símbolos y máximos ídolos de la número 1. “Yo ya jugué en Huracán en el 2007, pero me lesioné la rodilla, me operaron y volví para este torneo de la mano de Carlos Rodríguez”, dijo y agregó: “Yo pensaba que ya no iba a volver a jugar, por el problema en la rodilla, pero, gracias a Dios, mi familia me apoyó y acá estoy”. El volante expresó que la clave fue “proponerse un objetivo con humildad, dejando el ego de lado. Huracán tiene muchos jugadores grandes, de mucha trayectoria. Nos propusimos ser todos iguales, acá nadie es más que nadie, y el objetivo era trabajar los partidos y ganarlos como fuera”.
Rojas se sintió muy identificado con la institución de calle Olascoaga, a punto tal que se hizo hincha. “Todavía no caigo. Sé la dimensión que tiene Huracán. Yo no era hincha de ningún club, pero Huracán se me metió en la piel, es algo increíble. Una cosa es contártelo y otra, vivirlo de adentro. Me hice hincha de corazón de este club, por la pasión que tiene”, dijo.
“Creo que Huracán es mi hogar, me ha dado mucho. Yo me he brindado con el alma y espero seguir dándole todo lo que pueda. El hincha de Huracán es muy especial y cuando ves una cancha llena, es imposible no transpirar la camiseta. Yo le he dejado el corazón al club”, añadió. “Me puedo retirar tranquilo, porque el hecho de ver a gente discapacitada, hinchas del club que te vienen a abrazar, que se te tiran encima, eso es impagable. Veníamos llorando en la caravana porque somos jugadores de fútbol, no somos otra cosa. Y despertar esa ilusión en la gente es algo increíble. A mí se me vino a la cabeza todo lo que viví y toda mi familia”, comentó muy emocionado.
Luego cerró: “Huracán es pasión, es el corazón. En los entrenamientos hay 150 personas que están con vos, que te lavan los autos. En mi caso no, porque no tengo (risas). Eso no se ve en otros lados, esa es la diferencia con otros clubes, que acá hay pasión”.
