El paso de Agustín Canapino por Mendoza fue altamente satisfactorio. Se mostró a lo grande y redondeó un fin de semana perfecto. Lo certifican la pole sabatina y el éxito en la final del domingo.
CATEGORÍA DIFÍCIL. Parece fácil, pero la Copa Megane no lo es. Al ser una Monomarca, los autos rinden parejo y los pilotos se ponen un poco ásperos. Cuesta superar máquinas porque nadie afloja, aparecen las maniobras peligrosas y vienen las exclusiones. Las sufrieron Horacio Paolucci y Carlos de Ley.
CONTUNDENTE. Un manejo sobrio, propio de un veterano más que de un joven que da los primeros trancos, fue la sensación que dejó Canapino en el Jorge Ángel Pena. Punteó gran parte de la final y se quedó con un triunfo más que merecido.
