Hubo un tiempo lejano en el que un técnico alimentó el hambre de gol de Lionel Messi con “la dieta del alfajor”. Esta es la historia ontada por Carlos Marconi, el primer entrenador que tuvo el astro rosarinoo.
Messi jugó en las categorías inferiores de Newell’s hasta los 12 años, entre 1994 y 1999, cuando viajó a Barcelona. Marconi lo dirigió cuando tenía seis años y la manera de conseguir que el pequeño futbolista ganara peso fue prometerle un alfajor, por cada gol. El premio se duplicaba si Leo marcaba de cabeza.
“Anotaba 3 o 4 goles por partido, y a veces le daba por gambetear a todo el equipo rival, incluyendo al arquero, y ya sólo frente al arco, levantaba la pelota y anotaba con la cabeza para ganarse dos alfajores”, recuerda Marconi.
Un día, Messi marcó seis goles en un partido y se llevó sus correspondientes seis alfajores, pero no se los comió sino que los repartió con el resto del equipo. Como en total era siete, Leo se quedó sin alfajor.
Marconi rememora ese momento. “Ese día lloré al ver el gesto de Leo. Que un niño de 7 años, loco por los alfajores, haga algo así por sus compañeros muestra la clase de persona en que se iba a convertir, siempre pensando en los demás”, explica el ya veterano entrenador.
El que fuera entrenador del que ahora está considerado el mejor jugador de la historia recuerda que Messi, “adentro de la cancha parecía un enano porque tenía una fisonomía grande en miniatura. Jugaba como ahora pero con siete u ocho años. No aprendía de nadie. Nadie le enseñó. Su talento es innato”.
Fuente: La Prensa y AS
