“Circuito pobre”. La frase resume el consenso generalizado y el fuerte descontento de varios pilotos de la Fórmula 1 tras el estreno del trazado de Madring en el Gran Premio de España.

El trazado combina sectores permanentes con calles ubicadas alrededor del centro de convenciones IFEMA. Su diseñador, Jarno Zaffelli, había defendido antes del evento la idea de construir un circuito callejero capaz de ofrecer carreras entretenidas.

La primera experiencia, sin embargo, dejó dudas entre los protagonistas. Gabriel Bortoleto, piloto de Audi, fue uno de los más contundentes cuando le preguntaron si la carrera había resultado tan monótona desde el auto como para quienes la siguieron desde las tribunas: “Sí, casi me quedo dormido”.

Esteban Ocon también apuntó contra uno de los factores que condicionaron el espectáculo: la escasa degradación de los neumáticos, que redujo las diferencias entre los autos y limitó las oportunidades para intentar maniobras.

Las curvas que los pilotos quieren cambiar

Tras un Gran Premio de España con poca acción, varios pilotos cuestionaron el diseño del nuevo circuito urbano de Madrid y ya señalaron sectores que deberían modificarse para favorecer los adelantamientos y mejorar la seguridad.

Lando Norris, de McLaren, puso el foco en las curvas 18 y 19. El británico propuso eliminar ese sector y reemplazarlo por una recta entre las curvas 17 y 20, seguida de una horquilla más amplia. La intención sería generar una zona de frenada más favorable para que los pilotos puedan intentar sobrepasos.

George Russell coincidió con ese diagnóstico. El piloto de Mercedes consideró que uno de los principales problemas del Madring es la falta de sectores en los que resulte claro dónde atacar a un rival. También cuestionó la parte final de la recta más extensa, que desemboca en un sector demasiado cerrado para facilitar las maniobras.

Valtteri Bottas fue en la misma línea y consideró que en esa zona resulta “bastante fácil” defender la posición.

También hubo dudas por la seguridad

Las críticas no se limitaron al espectáculo. Carlos Sainz, de Williams, puso la atención sobre algunos sectores en los que la visibilidad resulta reducida y los comparó con determinados tramos de los circuitos de Jeddah y Bakú. “Ir a 260 o 270 km/h en eses en las que no podés ver te hace preguntarte qué tan seguro es todo”, indicó.

La preocupación está vinculada con la velocidad a la que los monoplazas atraviesan determinadas curvas y con la dificultad para anticipar lo que ocurre inmediatamente después.

Fernando Alonso, por su parte, relativizó otro de los sectores promocionados como uno de los grandes atractivos del Madring: La Monumental. El piloto de Aston Martin cuestionó la exigencia que representa la curva 12 para los actuales monoplazas y aseguró: “Michael (Clayton, responsable de prensa de Aston Martin) puede manejar en la curva 12 porque vas a fondo sin despliegue”.

Verstappen también pidió modificaciones

Max Verstappen tampoco quedó conforme con algunos aspectos del trazado. El piloto de Red Bull, que terminó segundo detrás de Kimi Antonelli, reclamó modificaciones en el peralte de La Monumental.

El neerlandés volvió además a marcar su preferencia por los autódromos tradicionales, en una discusión que excede la primera experiencia del Madring y pone nuevamente sobre la mesa el debate sobre cuánto deben modificarse los circuitos para favorecer el espectáculo.

El balance del estreno ya llegó a los responsables del trazado. De cara a la próxima edición del Gran Premio de España, se analizan cambios destinados a aumentar las posibilidades de adelantamiento y mejorar determinados aspectos vinculados con la seguridad.