Santiago Ponzinibbio pasó a visitar al seleccionado argentino de básquet que disputará los Juegos Olímpicos de Tokio. El luchador de UFC se puso cara a cara con Facu Campazzo y otros. Cómo les fue.

Santiago Ponzinibbio llega al comedor del hotel donde concentra la Selección argentina de básquetbol (a las 19 enfrenta a Estados Unidos, con va por la TV Pública) y no le cuesta ni un minuto cautivar a todos con su forma de ser.

Desinhibido y descontracturado, el pibe platense de barrio que ahora es una estrella de la UFC a nivel mundial se presenta y es aplaudido por toda la Selección.

El encuentro entre Ponzinibbio y Campazzo

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“¿Cómo están, muchachos? Qué bueno que pude venir a conocerlos, me encanta poder estar acá… Yo viví mucho tiempo afuera y encontrarme con compatriotas, tan lejos de casa, me hace bien”, les cuenta tras saludar a cada integrante del plantel.

No tan alto (1m70), sobre todo al lado de nuestros jugadores, pero muy morrudo y con un físico tallado, se para frente a todos y no para de hablar preguntar y responder, con una energía desbordante.

Se saca el barbijo pero enseguida tranquiliza a todos.

“Ya me hice varios PCR en la semana, todos negativos. Me tienen muy controlado porque trabajo en la transmisión de ESPN para la pelea de McGregor-Poirier. Si quieren se los muestro…”, tira, en una de las primeras reacciones que sorprende al grupo.

“Nos estamos preparando, pero no tan bien como vos”, le responde Facu Campazzo, quien rápidamente entiende la onda del visitante y toma la voz del grupo, cuando recibe la pregunta de Santi sobre el trabajo del seleccionado en Las Vegas.

“¿Vos peleás en la velada?”, consulta el base y el luchador explica por qué no, con una locuacidad que impacta.

“Vine a comentar la pelea porque aún me estoy recuperando de la batalla de hace un mes. Fue una guerra, nos matamos… Se dijo, incluso, que fue unas de las mejores peleas del año”, inicia y se mete en los detalles de su triunfo ante Michael Baeza, el 5 de junio, en la velada UFC 28 en Vegas.

Selección: la diversión en Las Vegas, a cargo de Ponzinibbio.

El peleador argentino de la UFC pasó el viernes por el hotel y armó un show con los jugadores: preguntas, comentarios, ocurrencias y dos imperdibles cara a cara con Gallizzi y Campazzo.

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— CAB (@cabboficial) July 13, 2021

 “Yo comencé a moverme un poco, porque soy bueno en boxeo, vieron, pero me empecé a patinar, el rival me empezó a pegar patadas en las piernas y no podía salir… Cuando terminó el round, tuve que hacer un cambio. Vieron que en el alto rendimiento son segundos, hay que hacer el click… Dejé de moverme y hacerme el técnico, y por dentro dije ‘acá hay que poner los huevos argentinos’. Y bueno, nos matamos a piñas pero ganamos por puntos, 29-28”, relata y así recibe la ovación de todos.

El diálogo, entonces, vuelve al básquet y Santi quiere saber lo importantes que son estos amistosos antes de viajar a Tokio.

“Son duros, ¿no? Sobre todo Estados Unidos, imagino. Siempre es lindo jugar contra el mejor, ir jugando para competir y agarrar el timming”, supone mientras todos asienten.

Le responden cuándo es el debut olímpico (26, ante Eslovenia) y Facu le cuenta que el equipo tiene una sorpresa para él.

“Te firmamos este camiseta”, le cuenta y él reacciona como un nene.

“Noooo, mirá que bueno, me firmaron la camiseta”, grita. Y vuelve a sorprender.

“Me la pongo ya, hoy salgo con esta”, explica luego de calzarse la celeste y blanca y empezara saltar y tirar unos puños al aire, en típica acción de luchador.