Una regla de tres simple y la imposibilidad por parte de las máquinas de entregar el vuelto que corresponde indican que si el boleto costara 1,10 pesos, se tragaría entre 15 y 40 centavos para el caso que el usuario pagara con 1,25 o con 1,50 pesos, respectivamente, con lo que el sistema se comería del bolsillo de los usuarios entre 360.000 y 960.000 pesos por mes, casi 8.000.000 al año.

        Me pregunto cuánto significaba el 1,5 por ciento extra que explica el titular de Obras Públicas si se hubiera comprado las máquinas que dan vuelto y así evitar el lógico malestar que el nefasto sistema implementado causa a cuatro millones de pasajeros mensuales. Una vez más, como tantas otras el Estado, los legisladores y demás funcionarios se encuentran un paso atrás de las necesidades del pueblo, el que les paga sus sueldos para que actúen racional y eficazmente.