¿Es difícil que tu hijo se esté quieto? ¿Es de esos niños que actúa sin pensar primero? ¿Empieza por hacer algo y no lo termina? Si es así, es posible que padezca del trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Casi todas las personas a veces muestran algunas de estas conductas, pero el TDAH persiste más de 6 meses y causa problemas en la escuela, el hogar y en circunstancias de carácter social.

El Trastorno Por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH en Español, y conocido por siglas en Ingles ADD o ADHD) es una condición médica que afecta frecuentemente a niños, adolescentes y muchos casos persiste en la vida adulta.

Es un motivo muy frecuente de consulta y estudios internacionales establecen una frecuencia del 3 al 5% de la población escolar con claro predominio en varones sobre mujeres.  Es decir  que de cada 100, 3 a 5 niños lo padecerán, o lo que es lo mismo, en un aula de 30 alumnos podríamos encontrarnos con 1 o 2 casos.

De origen y base  Neurobiológica, con predisposición genética y familiar heredada. Habría un desbalancee de ciertos “Neurotransmisores”  (fundamentalmente Dopamina y Noradrenalina) sobre todo en regiones pre-frontales.

En algunos casos, el Trastorno Por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) puede llegar a perdurar hasta la etapa adulta.

¿Cuáles son los signos más visibles?

Es importante destacar que no solo se afecta el rendimiento escolar, sino que la dinámica familiar, las relaciones sociales y la conducta en general se ven repercutidas.

El diagnóstico es fundamentalmente clínico y las manifestaciones varían con la edad. Los signos más comunes los podemos dividir en tres categorías:

 # 1.Falta de atención

Los niños que son desatentos tienen dificultad para concentrarse en una sola cosa y se pueden aburrir con una tarea luego de tan sólo unos pocos minutos. Pueden prestar atención en forma automática y sin esfuerzo si se trata de actividades y cosas que les gustan y le despiertan interés como la TV o los videojuegos. Lo cual puede confundir a padres y docentes. Pero el concentrar atención deliberada y consciente en organizar o completar una tarea o aprender algo nuevo les es difícil.

# 2. Hiperactividad

En algunos niños la hiperactividad se manifiesta con una inquietud motora, moverse constantemente  o hablar constantemente e interrumpiendo a otros. Las personas hiperactivas parecen estar siempre en movimiento. No pueden sentarse ni quedarse quietas. Pueden precipitarse o hablar sin parar. Pueden ser bulliciosos o pueden tratar de hacer varias cosas a la vez, rebotando de una actividad a la siguiente.

# 3.Impulsividad

Se caracteriza por la incapacidad de controlar sus reacciones inmediatas o de pensar antes de actuar. A raíz de esto, pueden emitir comentarios poco apropiados. Su impulsividad puede hacer que les sea difícil soportar los tiempos normales que requieren algunos hechos para desarrollarse (Ej. esperar su turno). Es contestar antes que se le termine de preguntar

¿Cuál es la posible curación y cuánto puede durar?

Es frecuente observar la presencia de otro trastorno asociado, llamado “Comorbilidad” en 50-60% de los casos, lo cual puede complicar el diagnóstico y tratamiento. Es posible la desaparición de la sintomatología hacia la adolescencia, como así también encontrarse con un desmejoramiento o exacerbación clínica hacia esta etapa si el trastorno no se ha abordado apropiadamente en etapas más tempranas. En algunos casos dura hasta la adolescencia y algunos casos persistirán en la adultez.

Es importante pues que si se ves que tu hijo tiene “actitudes de hiperactividad” o muestra dificultades para concentrarse, acudas en cuanto antes a un especialista que sepa dictaminar si está o no afectado por dicho trastorno.

Por: DR. Claudio Waisburg MN 98128. Director Instituto SOMA.