El dolor lumbar es una de las dolencias más comunes. Pasar horas sentados, el estrés acumulado y la falta de movimiento afectan directamente la salud de la espalda. Sin embargo, la clave para prevenir lesiones no está solo en la columna, sino en el core, ese conjunto de músculos que incluye abdomen profundo, oblicuos, diafragma y suelo pélvico.

Aquí es donde el yoga se convierte en un gran aliado.

A diferencia de rutinas centradas únicamente en la fuerza, el yoga trabaja la activación consciente del abdomen, sincronizada con la respiración y el movimiento. Posturas como la plancha (Phalakasana), el barco (Navasana) o el puente (Gato Vaca con rodillas elevadas) no solo fortalecen, sino que enseñan a sostener la columna desde el centro, creando una verdadera faja natural protectora.

Lo que dice la ciencia

Un estudio de la Harvard Medical School destaca que la activación regular del core mediante prácticas como el yoga reduce significativamente la probabilidad de sufrir lesiones en la zona lumbar y mejora el equilibrio y la estabilidad general del cuerpo.

El core no solo es físico. En disciplinas orientales, se considera el “centro de poder” del cuerpo, asociado al tercer chakra (Manipura), vinculado a la voluntad y la autoestima. Fortalecerlo puede traducirse también en sentirse más seguros, enraizados y firmes en la vida.