Los que toman whisky no saben de puntos medios. Una vez que están muy metidos, lo aman, estudian acerca de él y buscan las etiquetas más raras, como los buenos bebedores de vino. Un caso extremo fue conocido esta semana: el de un turista chino que viajó a Suiza para probar una medida que le costó 9999 francos suizos (10.000 dólares).

Cuando el cliente vio la botella de Macallan 1878 que estuvo 27 años en barril y fue embotellado en 1905, no quiso saber nada más: debía probarlo. No dudo en pedir una medida de dos decilitros de ese oro líquido.

Pero el manager del hotel le dijo que no sería posible, según cuenta El País, porque si la abrían, la bebida perdería calidad. Cerrada, además, puede costar hasta 52.000 dólares. A pesar de eso, luego de asesorarse, decidieron complacer al turista. Ahora esperan que más clientes se animen a pagar el precio para no desperdiciar semejante elixir.