“El cura se tambaleaba y se le dijo que no podía oficiar en tales condiciones. Entonces volvió a su automóvil. Como se le impidió que tomara el volante, se fue corriendo y se cayó. Un amigo de mi sobrino quiso ayudarle a levantarse y el cura le dio una trompada en la cara”, relató Gerard Tillier, hermano de la difunta.”Un cura que golpea a sus parroquianos, es algo nunca visto y que llegue borracho, mejor ni hablar”, dijo Tillier escandalizado.La familia llamó a los gendarmes y éstos detuvieron al cura, un burkinés de 46 años.