La noche en Uspallata.

El turismo místico es una forma de viaje que se centra en experiencias relacionadas con la espiritualidad, la religión y lo trascendental. Los turistas místicos buscan destinos y actividades que les brindan un sentido de conexión con lo divino, lo sagrado o lo espiritual. Mientras que otras personas simplemente tratan de recargarse de vibras positivas estando en contacto con la naturaleza. En Mendoza hay varios lugares que pueden ser de interés para quienes buscan este tipo de experiencias.

El listado de destino comienza con una vista a la mística Piedra Isidris, ubicada en El Challao (Las Heras) a unos 16 kilómetros aproximadamente de la Ciudad de Mendoza. Sobre este lugar, al pie del cerro Arco, en la Quebrada del Durazno, se ha hablado mucho y ha sido motivos de muchos mitos que se han popularizado en todo el mundo. Lo cierto es que está ubicada en un terreno que es propiedad privada, sin embargo, las caminatas pueden hacerse de forma gratuita previo dar aviso en el puesto Puerta de la Quebrada.

Verónica Lizana C., también conocida con el seudónimo de Kervher, es una escritora reconocida internacionalmente por su obra “Isidris – Ciudad Dorada Intraterrena”, la cual se agotó en todas sus ediciones y fue motivo de que cientos de personas por la década del ’90 comenzarán la peregrinación hacia ese lugar en El Challao. “Es mi ser como instrumento del Universo quien da el inicio revelador de la existencia de este lugar a la gente de Mendoza. Fue difundido más allá de toda frontera con mi primer libro canalizado en 1990 y sus ediciones posteriores”, le dijo a este diario.

Isidris está en El Challo.

Esta mendocina detalló en su libro que “una ciudad paradimensional se ubica en el cerro Arco y que algunos seres sensibles y perceptivos pueden detectar”. Por aquella época, los medios que la entrevistaron replicaron que la existencia de esta “Ciudad Dorada” se le reveló luego de visitar el cerro Uritorco y conocer la leyenda de la ciudad de Erks. Fue en esa popular localidad de Córdoba donde visualizó las características de la ciudad intraterrena de Isidris.

Puente del Inca es un destino visitado todo el año.

Otro de los destinos es Puente del Inca. Por su belleza, por su historia, por su leyenda y por su entorno natural, es uno de los atractivos más impactantes de Mendoza. Ubicado en el corazón de la cordillera, a 2.700 metros de altura sobre el nivel del mar, es un punto de visita obligado para quienes viajan hacia Chile o quieran visitar la localidad de Uspallata. Se trata de una formación natural en forma de puente, que pasa por arriba del río Las Cuevas, a una altura de 27 metros. Cuenta con unos 48 metros de longitud, 28 de ancho y 8 de espesor. Del puente cuelgan estalactitas, inflorescencias cálcicas y en invierno agujas de hielo, lo que aumenta el entorno místico de su visión.

El nombre tiene su origen en una antigua leyenda quechua. La formación es parte del Camino del Inca, un recorrido de más de cinco mil kilómetros que comienza en Perú y que llega hasta Mendoza. Según el relato, un príncipe inca sufría graves dolores reumáticos. Los sabios le recomendaron al padre que lo trajera a las vertientes curativas, cuya fama llegaban al corazón del Imperio. Al llegar un grupo de soldados hizo un puente humano para que el príncipe pudiera cruzar, en los brazos de su padre, el furioso río. Cuando el hombre cruzó, se dio vuelta y vio que los guerreros se habían convertido en piedra, dando origen al puente.

Cerro Tunduqueral en Uspallata.

También en la alta montaña lasherina, se puede visitar el Cerro Tunduqueral. Misterio, magia, historia y un increíble contacto con la naturaleza es lo que pueden vivenciar las personas que lo visitan. Está emplazado a siete kilómetros al norte de la villa cabecera de Uspallata, por la ruta 52, y a unos 2.000 metros sobre el nivel del mar. El cerro se llama de esa forma por el tunduque, un pequeño roedor que habita la zona realizando pequeñas cuevas en el suelo.

El lugar tiene un valor histórico ya que reúne el conjunto más relevante de petroglifos reportados para la región, hechos en tiempos prehispánicos: más de 400 grabados realizados en 22 soportes rocosos. El cerro es considerado patrimonio cultural provincial y, en 2015, las autoridades solicitaron a la UNESCO que el sitio forme parte del área de amortiguación del Qhapaq Ñan (Sistema Vial Andino).

Diego Reinhold, quien ha confesado en varias oportunidades que es un apasionado por la ufología, hace dos años contó en el programa Pasapalabra que la experiencia más impactante y la más aterradora la vivió en el cerro Tunduqueral. El artista detalló que la misma ocurrió cuando estaba de paseo por Uspallata y que junto al guía de turismo con el que circulaba su grupo, se metieron sin permiso al Parque Arqueológico Municipal Cerro Tunduqueral. Allí, según su relato, no sólo vieron un ovni que se posó sobre ellos, sino que, al retirarse del lugar, entre la vegetación comenzaron a encenderse bolas de diferentes colores que le pusieron la piel de gallina.

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El Valle de Uco, región vitivinícola famosa por sus bodegas de alta calidad también cuenta con una belleza natural impresionante. Los turistas místicos pueden disfrutar de la serenidad de los viñedos, practicar yoga en medio de los viñedos o participar en catas de vino conscientes, donde se combina la degustación de vinos y la meditación.

En esta zona, muchos aseguran que la Pampa del Durazno, en Tunuyán, es otro portal mágico que hay que descubrir. Pero, a qué se llama portal energético. El escritor Robert Coon es el creador y pionero del primer sistema unificado de “chakras terrestres”, en 1967. Para él, son sitios vitales para la salud del mundo y de todos los seres que lo habitan y considera que facilitan la expansión de la conciencia, la sanación y la conexión con lo divino.

Para Coon, en el centro de cada uno de los chakras del planeta existen lugares sagrados que hay que visitar. En algunos de estos sitios, los nativos construyeron templos y centros espirituales o realizaron rituales para consagrar su función esencial en la evolución planetaria. Según el escritor y miles de creyentes en el tema, si una persona medita en estos sitios puede percibir su energía cósmica.

Pampa del Durazno.

La Pampa del Durazno es una hermosa llanura a la que se accede desde la base del cerro San Pedro. “Hay una tendencia que indica que las áreas naturales protegidas poseen una energía especial. Tal vez, el estar en contacto con la naturaleza hace que recarguemos nuestras pilas”, indicaron desde Turismo de ese departamento y aclararon que el lugar es propiedad privada y, por lo tanto, para visitarlo hay que pedir autorización previamente.

Sobre este bello rincón del Valle de Uco hay varias versiones: algunos indican que es un punto de avistamiento de ovnis, otros que es un portal a una ciudad intraterrena como Isidris y algunos que fue un sitio donde los primitivos nativos realizaban rituales. Sin embargo, no hay estudios históricos ni científicos que lo comprueben.

La Pampa del Durazno está enmarcada entre cerros y según historias lugareñas obtuvo su nombre de un antiguo árbol de durazno que se originó misteriosamente en una profunda cañada.

Lugares nacionales para recargarse de buenas vibras

Una de las regiones más destacadas para el turismo místico en Argentina es el noroeste del país. En provincias como Jujuy y Salta, los visitantes pueden sumergirse en la tradición indígena y participar en ceremonias ancestrales. Los antiguos pueblos indígenas de la región mantienen vivas sus creencias y rituales, y compartirlos con los turistas es una manera de preservar su patrimonio cultural.

Uno de los destinos más reconocidos es la Quebrada de Humahuaca, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Este impresionante valle alberga una gran cantidad de sitios sagrados para los pueblos indígenas, como el Cerro de los Siete Colores y el Pucará de Tilcara. Los viajeros pueden participar en ceremonias de agradecimiento a la Pachamama (Madre Tierra) y conectarse con la energía espiritual de la región.

Quebrada de Humahuaca.

Otro lugar de gran interés para el turismo místico es Córdoba, conocido por sus sierras y valles. Aquí, los visitantes pueden encontrar comunidades alternativas y centros de retiro que ofrecen diversas prácticas espirituales, como la meditación, el reiki y la sanación energética. Estos lugares brindan un ambiente tranquilo y sereno para aquellos que desean desconectarse del mundo exterior y conectarse a ellos mismos. Uno de los lugares más populares es el Cerro Uritorco que ofrece experiencias de senderismo que vinculan paisajes, mística y astroturismo.

Además de estos destinos específicos, Argentina en su conjunto tiene una fuerte conexión con la naturaleza y la espiritualidad. Los vastos paisajes de la Patagonia, la majestuosidad de la Cordillera de los Andes y la inmensidad de las cataratas del Iguazú son solo algunos ejemplos de lugares donde los viajeros pueden sentir la energía y la grandeza de la naturaleza, y encontrar un espacio para la reflexión y la conexión espiritual.