Tres errores que te harán perder terreno en tu entrenamiento y condición física.
Entrenar solo: será mejor salir a entrenar solo que no entrenar. Puede ser que tu ritmo de vida no te permita acoplarte a los horarios de otras personas, cuando tengás la oportunidad te ayudarán a mejorar y será más ameno. Buscá gente con la que te encuentres a gusto entrenando, de rendimiento parejo y afinidad personales. Que tengan un nivel similar al tuyo facilitará las cosas porque podrán ir juntos y a ritmo.
Entrenar al mismo ritmo: variá la intensidad de cada salida y durante cada entrenamiento. Entrenar siempre al mismo ritmo es monótono y no crea adaptación en tu organismo porque no recibe estímulos nuevos. Planificá tus entrenamientos, salí a entrenar con un objetivo preestablecido. Por ejemplo: planificá un día fuerte, otro suave, el siguiente largo o el próximo con diferentes intensidades, y recordá intercalar descansos.
No descansar: el entrenamiento consiste en someter a tu cuerpo a una carga, con el objetivo de estimularlo y que se acostumbre a ella. Pero para poder asimilar esa carga necesitas descansar y si no lo haces exponés a tu cuerpo a una continua fatiga de la que nunca se recupera. Un pulso en reposo (matutino o nocturno) 10 pulsaciones por encima del habitual es un claro síntoma de sobreentrenamiento. Otros son: irritabilidad, mal humor, malestar, decaimiento, desequilibrios en el apetito, pocas ganas de salir a rodar. Necesitas al menos 7 horas de sueño diarias. Muchos órganos y mecanismos hormonales se activan mientras dormís y serán relevantes de cara a tu rendimiento. Ante los primeros síntomas de cansancio hay que dormir bien y dejar la bici durante un tiempo, saldrás beneficiado. Cada persona necesitará más o menos descanso en función de su estado de forma, anímico o de salud, estrés u horarios. El descanso podrá ser activo (salidas muy suaves y cortas en bici o practicar un deporte alternativo) o pasivas (no se realiza nada deporte).
