Me llama la atención ese proyecto fuera de lugar de nuestra presidenta Cristina, el hecho de invertir semejante fortuna para montar el famoso tren bala para unir dos provincia. Soy un anciano jubilado de 81 años y vivo en Mendoza. Y no alcanzo a comprender cómo las personas que nos gobiernan no tienen la menor idea de pensar ni de acordarse del desastre que le hicieron al país a partir de la década del 90.

    Privatizando la mayor parte de los ramales ferroviarios, estaciones, edificios de talleres, maquinarias y vagones de pasajeros y de carga. Acaso no piensan en la cantidad de provincias que perdieron sus producciones por la falta del medio de transporte por ferrocarril, donde quedaron “pueblos fantasmas” y personas desesperadas, sin trabajo. Quiero hacerles recordar que todos esos tremendos accidentes que están ocurriendo en la actualidad son debido a esa ambición de riqueza que tienen las empresas de transporte y cargas, con la fabricación de los colosales camiones y acoplados, como así también los ómnibus de dos pisos, con el agravante de que a los conductores de los mismos no les dan el tiempo necesario para descansar.

    Con la fortuna que cuesta el tren bala podrían reacondicionar los transportes ferroviarios. Primero los de larga distancia y luego los tramos cortos. De ese modo se verá la diferencia de transportar por tren pasajeros y carga, lo que estamos sufriendo con el transporte por autopista.