Durante todo el año hay que protegerse del sol. Pero hay que extremar los cuidados en primavera y verano, ya que es una época crítica en la que es vital no exponerse por largas horas y sin protección a los rayos ultravioletas.
“El verano supone pasar más tiempo al aire libre, y los estudios muestran que la exposición a la luz del sol puede, además, aumentar del riesgo de cáncer de piel, el de daño a los ojos UV-relacionada, que incluye cataratas, la degeneración macular relacionada con la edad y lesiones de la superficie ocular de tipo degenerativas, como el pterigion, crecimiento anormal por inflamación de tejido de la conjuntiva, que tiende a dirigirse desde la parte blanca del ojo hacia el tejido de la córnea. Se inflama por falta de lubricación, por exposición solar, el viento u otros agentes irritantes”, detalló la oftalmóloga Eliana Segretin Gutiérrez, del Servicio de Oftalmología Hospital Italiano de Buenos Aires.
¿Qué hacen los rayos UV a los ojos?
En general, el nivel de radiación guarda relación con la intensidad del brillo de la luz y es mayor al reflejarse en la arena, en paredes, en cemento, en el agua o en la nieve. De acuerdo con la médica, las lesiones en el ojo, como el pterigion, pueden aparecer a cualquier edad en personas que pasan largas horas bajo el sol del mediodía o en las condiciones de UV-intensos cerca de ríos, océanos y montañas; especialmente pescadores, agricultores, esquiadores, surfistas, entre otros.
“El daño por los rayos UV es acumulativo y expone al ojo humano a un estrés oxidativo constante. Personas de todas las edades deben tomar precauciones cuando están al aire libre. Es importante comenzar a usar protección para los ojos a una edad temprana para resguardarlos de los años de la exposición ultravioleta”, dijo Segretin Gutiérrez.

Los momentos en que hay que tener mayor cuidado del sol
El daño solar en los ojos puede ocurrir en cualquier momento durante el año, así que hay que asegurarse de llevar gafas de sol, que bloquean los rayos UV y sombreros de ala ancha cuando se está al aire libre: en la playa, río o pileta. Al realizar deportes de invierno, especialmente, a altas altitudes (esquiadores). En días nublados, ya que los rayos del sol pueden atravesar nubes y neblina.
Los consejos para cuidarlos que da la oftalmóloga son: nunca mirar directamente al sol, dado que puede conducir a la retinopatía solar, que es el daño a la retina del ojo por la radiación solar. Usar anteojos de sol con etiqueta “protección UV 100%”, utilizar sólo gafas que bloqueen los rayos UV-A y UV-B y que están etiquetados.
Además, elegir anteojos con estilos envolventes para que los rayos sol no puedan entrar por el costado.
Los estudios también han demostrado que la exposición a la radiación ultravioleta (UV) durante el bronceado artificial, “camas de bronceado”, puede causar daño a los ojos. Hay que asegurarse de proteger los ojos de la luz UV durante su uso.
