El 3 de mayo fueron condenados a prisión perpetua –la pena máxima– los padres de Andrea Ávalos, muerta a golpes por parte de sus progenitores, en su corta vida de 18 meses. Cuando era muy pequeña, esta criatura estuvo ingresada en terapia intensiva del Notti, por numerosos golpes en la cabecita, con un cuadro encéfalocraneano.

    En este momento comenzó la actuación de la jueza del 5º Juzgado de Familia, Elsa Galera. A pesar de los informes médicos que revelaban la gravedad de la situación, la jueza restituyó la niña a sus padres. El maltrato continuó, por lo que debió ser internada nuevamente, esta vez por desnutrición, en Conin. Posteriormente fue alojada en la Casa Cuna, de donde salió por orden de esta jueza para ser otra vez restituida al hogar.

    La nena murió en mayo del 2009. ¿Qué evaluación realizó esta jueza para reincidir en devolver esta niña a semejantes padres? Como no podía ser de otra forma, fue seriamente cuestionada por su actuación. Estuvo al borde del Jury de Enjuiciamiento, compuesto por jueces y legisladores, quienes la salvaron. Pero no solamente en este caso esta funcionaria ha sido denunciada por mal desempeño. En el 2007, la niña de 12 años Micaela Reina desapareció de su hogar. La madre hizo la denuncia de su desaparición en este juzgado, pero a pesar de su insistencia no le dieron importancia.

    La niña apareció varios días después violada y asesinada en una bodega de Guaymallén. ¿Son solamente culpables de estas muertes los padres de Andrea o los asesinos de Micaela? Dos Jury de Enjuiciamiento han desestimado las acusaciones contra esta magistrada que hoy sigue en sus funciones. ¿Qué podemos esperar de esta Justicia? ¿Acaso no se pudieron evitar estos desenlaces?