Todos los países nórdicos tienen algo extraordinario. Pero la capital danesa ha sido reconocida como la ciudad más feliz del mundo. ¿Por qué será?
1. Sus calles son espectaculares.

Llegar a Copenhague es recorrer un interminable desfile de cafés, restaurantes y bares. Reunirte con amigos o familia mientras tomás un chocolate caliente, un café o un coctel es algo tan normal como respirar.
2. Es la inspiración de Walt Disney.

Los Jardines de Tivoli fueron la inspiración para que este gran hombre cambiara la vida de todo el mundo y creara Disneyland. Este lugar es el segundo parque de atracciones más antiguo del mundo, un lugar donde la adrenalina y la felicidad se mezclan e interponen.
3. Es el país de La Sirenita.

Hans Christian Andersen, el autor de este increíble cuento, fue danés. Hoy, podrás encontrar a La Sirenita inmortalizada en bronce en el parque Langelinie, en la Bahía del Puerto de Copenhague.
4. Andar en bici es lo habitual.

Elegida como el modo de transporte preferido por la población, las dos ruedas a pedales llevan años llevando a los habitantes a sus destinos.
5. La felicidad existe. Y podés respirarla en sus parques.

En el centro de la ciudad tomá un paseo por Ørstedsparken. Saldrás feliz y sonriente.
6. Porque los sandwiches son abiertos, tal como los brazos del país al recibirte.

El emparedado abierto es un clásico de la comida danesa. Acompaña tu deliciosa elección de pan-comida-pan con la cerveza nacional: Carlsberg.
7. Es el único país con un estado independiente: Christiania


900 habitantes decidieron establecer una ciudad libre. Calles sin ley, donde todo está permitido. Coloridos hogares, rostros relajados y un ambiente donde no hay más preocupaciones en el mundo. Este lugar existe dentro de la ciudad, en perfecta convivencia. Y aquí, nada está prohibido.
No es de extrañar que existe una palabra en danés que define el sentirse relajado y contenido: hygge. Así te sentirás al recorrer sus hermosas calles, enamorándote a cada paso. O mejor dicho, a cada pedaleada.
