Cada vez son más los profesionales que aconsejan incorporar el salvado a nuestras rutinas alimentarias. Sin embargo, a veces no logramos detectar cuál es mejor: si el salvado de trigo o el de avena.

Dependiendo de lo que cada cuerpo necesite, sí está claro que no se puede responder de forma determinada si uno es más óptimo que ya que cada uno de ellos, aunque comparten beneficios y propiedades muy similares, están indicados para temas distintos. Por ejemplo, el salvado de trigo se usa sobre todo para mejorar los procesos digestivos gracias a su alto aporte en fibra, también es ideal para bajar de peso; sin embargo, el de avena es idóneo para regular el azúcar, el colesterol y, también, para ayudarnos a mantener un peso ideal.

Entendamos un poco entonces cuáles son las características de ambos tipos de salvado y sobre todo, saber cuáles son los aportes nutricionales que nos da cada uno de estos ingredientes a nuestro organismo.

El salvado de trigo y sus beneficios

Comencemos hablando de las propiedades que el salvado de trigo nos ofrece para conocer los usos que podemos darle y en qué nos beneficia.

# Es rico en fibra: el salvado de trigo se conoce sobre todo porque es una rica fuente de fibra, un componente que nos ayudará a mejorar el tránsito intestinal, reducir el estreñimiento y, además, también es ideal para ayudarnos a bajar de peso porque la fibra es altamente saciante.

# Además, es rico en hierro: otro de los beneficios más destacables de este tipo de salvado es que es un alimento muy rico en hierro y, por tanto, resulta ideal para incluir en la dieta de una persona que padezca anemia o que tenga el hierro bajo. Asimismo, también es un complemento dietético muy favorable para los deportistas que realicen esfuerzo físico pues durante el entreno se pierde mucho hierro.

# Es bueno para el corazón: otro de los motivos por los que es muy beneficioso incluir salvado de trigo en la dieta es porque es rico en ácidos grasos insaturados (es decir, las conocidas como “grasas buenas”), componente que mejora la salud cardiovascular, aumenta el colesterol bueno y aporta grandes cantidades de antioxidantes que nos ayudan a tener el cuerpo protegido y en buenas condiciones.

¿Cómo lo incorporamos?

Para aprovechar sus beneficios bastará con que incluyas este salvado en tu dieta aunque, eso sí, no se recomienda sobrepasar la dosis diaria de 30 gramos porque podría producir efectos secundarios (gases, dolores en el abdomen, diarrea, etcétera).

Una buena manera de incorporar el salvado de trigo es a tus bebidas, como por ejemplo, cuándo tomes leche podes agregarle una cucharada pequeña de este ingrediente.

¿Y el salvado de avena?

Introducir el salvado de avena sin duda que te dará grandes beneficios y aportes nutricionales a tu dieta.

# Es rico en fibra: al igual que el salvado de trigo, el de avena es también muy rico en fibra (soluble e insoluble) y, de hecho, tiene más fibra que la propia avena. Así pues, consumiendo este producto conseguimos mejorar nuestro sistema digestivo haciendo que el tránsito intestinal funcione sobremanera y que, por tanto, evitemos afecciones como el estreñimiento. Gracias a este componente, también resulta un aliado idóneo para ayudarnos a bajar de peso ya que, como hemos dicho anteriormente, la fibra es altamente saciante.

# Regula el colesterol y los triglicéridos: otro de los beneficios del salvado de avena es que resulta un complemento ideal para equilibrar los niveles de colesterol en la sangre así como los triglicéridos. Esto se debe a que cuenta con betaglucanos, un componente que absorbe las grasas intestinales y las expulsa por vía rectal.

# Nos ayuda a tratar las hemorroides: esto se debe a que es un alimento muy rico en fibra y, por tanto, consigue mejorar la consistencia de las heces haciendo que estén más blandas y sea más fácil expulsarlas.

# Regula los niveles de azúcar: el salvado de avena está recomendado para las personas con diabetes debido a que el cereal es capaz de regular la glucosa que hay en la sangre al evitar que esta sea absorbida por los intestinos.

Para aprovechar todos estos beneficios bastará con que incluyas el salvado de avena en tu rutina diaria a través de incorporarlo a batidos, yogures, o mezclarlo en leche, en jugos, etc.

Ahora sí…¡el veredicto!

Una vez que ya conocemos los beneficios de ambos alimentos podemos descubrir cuál es mejor, si el salvado de avena o el de trigo. Para poder responder a esta pregunta vamos a analizar de forma detallada algunos de los aspectos que son más importantes de comparar para poder dar una respuesta.

-Valor calórico del salvado de trigo y de avena

Si deseás bajar de peso, debes saber que el salvado de avena es un producto de mayor peso que el de trigo, es decir, en un vaso caben unos 90 gramos y, en cambio, en el mismo vaso podrían cabrían 58 gramos pues es más ligero de peso. Igualmente, el salvado de avena es más calórico que el trigo pues por cada 90 gramos consumimos unas 250 calorías y, sin embargo, el de trigo nos aporta una media de 200 calorías.

-La fibra de ambos salvados

Tanto el salvado de trigo y de avena son ricos en fibra pero ¿cuál es más beneficiosa? Debes saber que el de trigo nos aporta una cantidad mayor de fibra pero la que nos aporta es diferente: más del 90% de la de trigo es fibra insoluble mientras que el 60% de la de avena es insoluble. Recordemos que la fibra insoluble es la que aumenta volumen sin absorber agua y, por tanto, nos aportará una mayor sensación de saciedad.

-El aporte mineral de los salvados

El salvado de trigo es muy rico en hierro; sin embargo, el de avena es muy alto en fósforo. En este sentido, optar por uno u otro dependerá de las necesidades nutricionales de cada persona. Eso sí: los dos son libres de sodio.

Resumiendo, para poder saber cuál es mejor si el salvado de trigo o de avena tenemos que saber que el de trigo es beneficioso para temas digestivos gracias a sus propiedades y beneficios mientras que el salvado de avena es ideal para mejorar los niveles de azúcar en la sangre, reducir el colesterol y ayudarnos, por tanto, a estar en nuestro peso ideal.

Más allá de cuál elijas, lo importante es que puedas asesorarte con un nutricionista para que pueda orientarte y tal vez, diagramar una rutina alimentaria que sea ideal y a la medida de lo que necesites.