No voy a considerar los millones de muertos originados por el nazismo y el comunismo, simplemente constato que, felizmente, ambas ideologías fueron superadas ambas al final del siglo XX, con lo que se libró la humanidad de su nefasta influencia, ojalá que para siempre. No obstante, ocurre que una de ellas, el comunismo, a diferencia de lo que ocurre con la otra que tiene el rechazo total de las sociedades en las que intenta desplegar su ideología para hacerla renacer, aquel no es rechazado de la misma forma, y yo me pregunto por qué no ocurre lo mismo que con el nazismo en el ambiente social de las sociedades democráticas, puesto que aún lo defienden algunos en el ámbito político. Sólo se me ocurre pensar que el nazismo fue una ideología totalitaria, propia de un personaje y de un país que quería imponer su dominio a otros sin ningún pretexto que, aparentemente, pudiera exculparlo, mientras que, para el comunismo, el pretexto era la salvación de la humanidad o, al menos, una gran parte de ella, es decir, lo que se llamaba antes el proletariado, o sea, la clase trabajadora, sometida según esta ideología a la explotación del capitalismo. En consecuencia, puede decirse que el comunismo supuso un error mayúsculo conceptual y pragmático que tantos dolores y muertos causó cuando estuvo vigente, mientras que su hermano ideológico, el nazismo, no fue un error sino una concepción –vamos a llamarla infernal– que tuvo como consecuencia, entre otras, la extinción horrible con procedimientos crueles de una parte importante de la humanidad, como era y es el pueblo judío.