Releo Imperialismo y pensamiento colonial en Argentina, de Norberto Galasso, libro que tiene sus años pero sigue siendo de actualidad, porque “los argentinos continuamos con mentalidad colonial”. En realidad no nos damos cuenta pero seguimos pensando como pretendía Rivadavia: “Desconocer la realidad nuestra y si se llega a conocer, observarla desdeñosamente como si Argentina fuera sólo Buenos Aires, y que nuestro destino es ser ‘el granero del mundo’, inmovilizando la industrialización”.
Por eso, dice Galasso: “Pensar en nacional resulta indispensable en este terreno en el que, justamente, hoy, el imperialismo (actualmente el gran capital financiero) ha colocado siempre su palabra decisiva. Significa, entonces, no sólo desembarazarse de las zonceras y acceder a una realidad con estadísticas veraces, sino también otorgarle a ese pensamiento la audacia necesaria para encontrar soluciones nuevas que, seguramente, significarán transformaciones estructurales de fondo”.
Si bien es un libro muy rico en diferentes conceptos nacionales, me detengo por ahora en la parte que habla de “cómo pensar desde el mundo colonial”, pues manifiesta: “Tenemos la necesidad de luchar por la consolidación y el desarrollo de un pensamiento nacional”. Por eso hay “que lograr el quebrantamiento de la influencia del aparato ideológico colonizador para, así, formular ideas y proyectos nacionales”. Estimo que ese quebrantamiento lo iríamos consiguiendo más aceleradamente si los docentes ganaran remuneraciones dignas, como también los policías y el personal de la sanidad.
