Históricamente, el 8 de marzo ha sido una jornada de reflexión sobre las conquistas y los desafíos de las mujeres. En este 2026, la fecha adquiere un matiz renovado: la celebración del “poder de la red”. Ya no se trata solo de la lucha individual, sino de un fenómeno que crece: las comunidades de bienestar femenino.
La tendencia del “Networking Rosa”
En este escenario, surgen diversos grupos de pertenencia como Be Bonita Club, el primer club de mujeres de la provincia pensado para quienes no solo quieren verse bien, sino también sentirse acompañadas. “Entendí que las mujeres no solo buscaban un servicio, sino un espacio de conexión”, explica su fundadora Tatiana Romanowicz.


El proyecto comenzó como un centro de estética y evolucionó hasta convertirse en una comunidad que, mediante una tarjeta de membresía, ofrece a sus socias acceso a una red de descuentos y beneficios especiales en negocios aliados.
Sin embargo, esta red es mucho más que un listado de beneficios, eventos, actividades y descuentos, ya que propone un cambio de paradigma: la colaboración. “Durante años nos enseñaron a competir; hoy elegimos colaborar y generar oportunidades concretas: nuevos clientes, alianzas estratégicas y experiencias que expandan su círculo social y profesional”, afirma Tatiana.
Este club de membresía femenina se alinea con una tendencia que ya es furor en capitales como Nueva York o Madrid, donde funcionan como incubadoras de sueños y refugios de autocuidado. “Es una red donde una emprendedora recomienda a otra, donde una socia impulsa el negocio de otra. Cuando una mujer crece, crecemos todas”, finaliza.
Otro ejemplo de este tipo de espacios solo “para ellas” es el gimnasio femenino She´s Up, ubicado sobre la calle Francisco Gabrielli de Luzuriaga, Maipú, cercano a la zona industrial del carril Rodríguez Peña.

Este gym especializado en el cuidado integral de la mujer se centra en la salud mental, el bienestar y el entrenamiento de fuerza. Detrás del proyecto hay un gran equipo femenino, desde sus propietarias hasta las “profes”. “Comenzamos entrenando mujeres en forma personalizada y nos dimos cuenta de que su rutina, objetivos y gustos eran distintos a los de un hombre”, comentan sus dueñas.
De esta observación surgió la necesidad de crear un ambiente donde las chicas se sientan cómodas y que responda a sus objetivos y exigencia, con entrenamientos diseñados para darle efectividad a su rutina física en un entorno seguro. Así, las alumnas pueden elegir a qué clase asistir teniendo en cuenta su organización semanal, su estado de ánimo e incluso su ciclo menstrual.
“Se busca acompañar procesos de reencuentro con la propia femineidad y autoestima y desde ese lugar, queremos que todas se sientan y estén en lo más alto”, finalizan desde el gimnasio.
Por último, una experiencia diferente propone la agencia de turismo Welocal creada por Gabriela García y Daniel Puga -pareja, padres y socios- con su programa “Mendocinas x Mendoza, nacido de la observación de muchas mujeres que desean viajar, pero no siempre tienen con quién, y tampoco quieren resignar la experiencia por ese motivo.

“La mujer actual trabaja, emprende, sostiene vínculos, proyectos, familia, pero muchas veces no tiene espacios nuevos donde vincularse desde otro lugar. No busca solo un destino. Busca pertenencia, conversaciones distintas, ampliar su círculo”, explica Gabriela.
El programa no radica en la cercanía geográfica, sino en el diseño del grupo: “En Mendoza generamos encuentros mensuales que priorizan la calidad del vínculo. Cuando llevamos el formato a destinos como Salta, mantenemos la misma lógica: grupos cuidados, itinerarios equilibrados y experiencias que favorezcan la interacción”, señala.
Para García, la mujer actual invierte en experiencias y prioriza su bienestar y su crecimiento personal. “Nuestro objetivo es consolidar la comunidad y expandir destinos, manteniendo el mismo estándar de calidad y curaduría. No queremos ser solo un viaje para mujeres, sino una plataforma de experiencias donde se sientan cómodas explorando, conectando y expandiéndose”, finaliza.
Lo cierto es que hoy todos estos espacios colaborativos no solo ofrecen servicios, sino que funcionan como verdaderos lugares de pertenencia donde el crecimiento de una impulsa el de todas, transformando la competencia en una red de contención que llegó para quedarse.
